La selección de Puerto Rico olvidó la mala imagen ofrecida en la jornada inaugural y consiguió ayer su primera victoria en el Preolímpico de Las Vegas por 67-108 frente a una Panamá inofensiva que nada pudo hacer frente a un rival muy superior en el porcentaje de tiro.
Los boricuas, que en ningún momento echaron de menos a José Juan Barea, sancionado con dos partidos por insultar a un árbitro en el partido frente a México, salieron con las pilas bien cargadas y con una mentalidad bien distinta ayer.
Superaron la barrera de los 100 puntos, pero también exhibieron una intensa defensa que facilitó numerosas transiciones ofensivas.
Carlos Arroyo, base de los Magic de Orlando, lideró el espectacular arranque portorriqueño, que se tradujo en un parcial de 0-12 de comienzo.
Panamá se encontró con serios problemas para minimizar en ataque el poderío de la pareja interior boricua formada por el gigante Peter John Ramos y Angelo Reyes, quienes propiciaron que Puerto Rico sobrepasase la veintena de puntos de diferencia a escasos segundos para llegar al descanso (31-53).
Lejos de reaccionar, Panamá continuó sin ideas en ataque y permitiendo demasiados espacios a Puerto Rico, muy cómodo sobre la cancha.