Es verano y el luto se cierne sobre la Casa de Bernarda Alba y sus cinco hijas. El esposo y padre ha muerto. La responsabilidad le corresponde a Bernarda, una mujer amargada y cargada de frustraciones que somete a sus hijas a una disciplina tan férrea como cruel.
El destino pone en el camino de esta familia a Pepe, el romano, un hombre que tiene un doble juego amoroso. Por un lado, se compromete con Angustias (la mayor de las hermanas), mientras mantiene un amorío con Adela (la menor de la familia), una joven rebelde y obsesionada por disfrutar de la diversión y los placeres que se le han negado.
UN INESPERADO DESENLACE RECAERA SOBRE ELLAS.
Bajo este escenario, el Teatro La Quadra está presentando la obra cumbre de Federico García Lorca.
No es una obra fácil de digerir ni tampoco para todo público. Y no es por el uso de un lenguaje ofensivo o vulgar, sino porque es un drama y como tal se presenta.
LAS ACTUACIONES
A pesar del reducido espacio físico del escenario, el director Edwin Cedeño hace buen uso de otros recursos corporales para darle sentido a las escenas, aunque algunas situaciones estuvieron marcadas por la prisa.
TALENTO JOVEN
Además, la obra muestra que hay talento joven sobre las tablas. Rostros frescos que hilan las escenas con la experiencia de los veteranos. La tónica de diversidad sale a flote.
Eileen Sosa, Adela en la obra, recién comienza su carrera, junto con las ya conocidas actrices Rossana Uribe y Zelideth Rosales, Isabel Burgos, Fabiola Sánchez Dorado, Julieta Montoya, Margarita Arosemena, Karla Chang, María Antonia Taylor y Melva D´Anello.