La muerte de personas inocentes que se han dado en los últimos días en medio de balaceras entre pandillas rivales compuestas en su mayoría por menores de edad, ha causado el repudio de los panameños que comentan la necesidad de nuevas leyes que sean más enérgicas con los menores infractores.
Factores como el ambiente familiar, las estructuras físicas en las que se desenvuelven y el ambiente de los barrios en el que se desarrollan los jóvenes también influye en el comportamiento de ellos.
En la actualidad, la mayoría de los pandilleros viven en barracas deterioradas que requieren mejoras.
La violencia genera violencia, sustentan los expertos en resocialización de pandilleros, quienes afirman que el problema no se acabará con sólo endurecer las penas para menores.
Aquí cobra valor la frase que reza: "educa al niño y no castigarás al hombre".
IGUALES PERFILES
Sarid D` Angelo, psicóloga del Centro Vocacional Basilio Lakas, en Colón, resaltó que por lo general los menores que llegan allí tienen los mismos perfiles.
"Son de escasos recursos económicos, vienen de familias desintegradas, fueron víctimas de violencia física y psicológica, y tienen baja autoestima", agregó D` Angelo.
ENCRUCIJADA DE SEGURIDAD
"Los policías ya no saben ni como se llaman las pandillas", cuenta Olga Cárdenas, presidenta del Comedor Divino Niño Jesús de El Chorrillo. "Es más, hablan de adolescentes de 14 años en adelante y no saben que ya los niños de 8 años están integrándose a las pandillas".
"No podemos seguir permitiendo que la impunidad reine en el país. Tres menores matan a un niño y hoy están libres porque la ley lo permite.
El problema no es que están libres, el problema es que los estamos dejando a merced de la vida y dentro de un tiempo van a ser muertos también, porque es la ley de la calle y no vamos a poder parar la cadena de muerte que hay", manifestó Javier Líder, representante de Pedregal.
"El gobierno está esperando que los pandilleros maten a un gobernador, un alcalde o a cualquier otra autoridad para entonces tomar las cartas en el asunto", afirmó una señora que reside en San Miguel, Calidonia, la cual pidió reserva de su nombre por temor a represalias que podrían tomar los pandilleros en su contra.