El colombiano Manuel Felipe Salazar Espinosa, considerado "El rey de la cocaína", se declaró ayer inocente ante un juzgado de Nueva York de introducir en EEUU, entre el 2002 y el 2005, unos 5, 000 kilogramos de esa droga desde Colombia.
Salazar fue extraditado el martes desde su país, donde había sido detenido en mayo del 2005, dos meses después de que se descubrieran en Panamá 1, 300 kilogramos de cocaína que se encontraban escondidos en una grúa.
Según las autoridades estadounidenses, la droga pertenecía a la organización de Salazar Espinosa, que de acuerdo con la acusación, introducía el estupefaciente en EEUU a través de Panamá y México, camuflado en contingentes de maquinaria pesada.