Ruud Van Nistelrooy acaparó el protagonismo en el estreno del nuevo Real Madrid de Fabio Capello en el Trofeo Santiago Bernabéu -uno de los clásicos de la pretemporada del fútbol español-, que se adjudicó con la autoridad de los goles del delantero holandés que hace olvidar a Ronaldo, con su futuro como madridista en el aire.
Diez años después regresó Capello. Tan añorado desde su fuga, con una Liga en el bolsillo y tras reconstruir al Real Madrid, el público del Bernabéu acogió con decisión favorable unánime a un técnico que mostraba de inicio su filosofía para la temporada que se inicia.
Asistían al estreno del equipo tipo de Capello. Su once titular, el primero de una nueva era sin la magia de Zinedine Zidane. En la portería disipaba las dudas, que él mismo acrecentaba en la previa al no responder con rotundidad sobre su portero titular, e Iker Casillas ganaba la partida de inicio, vistiendo de negro y dejando para otro momento el amarillo "gafe" que lució en el Carranza en los tres goles encajados ante el Real Betis.
Cannavaro lideraba la línea defensiva y hasta Diarra, llegado a Madrid tan sólo 24 horas antes, debutaba en un centro del campo puro músculo, formando pareja con Emerson.