Varias mujeres haciéndose pasar como compradoras de oro se dedican a robar a humildes panameños residentes en Arraiján.
La estrategia que usan es dormir a los clientes para apropiarse de artículos de valor.
Las delincuentes, con acento extranjero, llegan a las residencias ofreciéndoles a las amas de casa la posibilidad de comprar objetos de oro, piden que las pongan en una vasija para limpiarlas con un líquido especial, y luego de esperar 10 minutos para retirarlas del recipiente, la víctima queda dormida, tiempo que aprovechan para saquear la casa.
Hay varias denuncias en la DIJ.