¿Sabes si realmente eres salvo? Si no lo sabes, es mejor que estés seguro de ello. Si murieras en este mismo instante, que pasaría con tu alma, ¿se salvaría? ¿Estas preparado(a) para conocer a Dios en persona, y pararte delante de El en paz? ¿Eres de los que creen que cierta religión salva? Quizás tu eres de los que dicen, yo creo en La Biblia, o de los que se jactan "Yo estoy bien con Dios pues siempre he hecho buenas obras", quizás eres de los que afirman "yo soy muy bueno, nunca he matado a nadie, nunca he robado, nunca he cometido adulterio, nunca he dicho falso testimonio".
Quizá eres de los que aseguran, "Yo creo en Dios, y también creo que Jesús es el hijo de Dios" ¿sabes que los demonios también creen y confiesan que Jesús es el Hijo del Dios Altísimo, y eso no los hace salvos? Tal vez eres de los que dicen con orgullo "Soy un hombre o mujer de buenos principios morales, y no tengo problemas con nadie, además trabajo ardientemente por obras para la humanidad".
¿Eres un hombre o mujer de Dios?, ¿Estás a cuentas con Dios? Estas son las cuestiones que realmente importan. Quizá eres de los que contestarían estas dos preguntas diciendo, "Yo soy un miembro de la iglesia, y asisto regularmente todos los domingos"; Esto bien puede ser verdad, pero no es suficiente para salvar una sola alma. Escucha bien lo que te quiero preguntar: ¿Le perteneces a Dios, en cuerpo y alma, y Dios tiene el derecho de trabajar en tu vida, tu camino y tu corazón porque has nacido de nuevo?
"De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" Juan 3: 3
"De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" Juan 3: 5.
¿Eres de los que dicen, me voy a divertir todavía un poco mas, voy a vivir la vida, pues soy muy joven aún, ya más adelante, cuando empiece a envejecer, entonces me pongo a cuentas con Dios? En primer lugar, ¿quién te dijo que llegarás al día de mañana?
Hermano, ya es hora de que tomes la decisión más importante de tu vida: Acepta a Jesús en tu corazón.