Después de más de diez años de estar clausurado el vertedero municipal de Campo Alegre, en David, un tractor entró y removió parte de los desechos sólidos que aún se mantienen en descomposición.
La contaminación y el nivel de peligrosidad no ha desaparecido. Una gran cantidad de plásticos, jeringas y vidrios están en perfectas condiciones a pesar de los años.
Gilberto Samaniego, jefe de estudios de impacto ambiental de ANAM, en Chiriquí, explicó que después de recibir la denuncia de los moradores por los malos olores, procedieron hacer una inspección al lugar.
"Nos preocupa esta situación, que no se pueda controlar bien, puede causar una gran contaminación porque existe una gran cantidad de materia sin descomponerse", dijo.
Los materiales no están contaminando directamente la quebrada del sector, pero los plásticos pueden ser arrastrados a las quebradas y ríos provocando daños a la fauna.