La primera actividad para conmemorar el centenario del Teatro Nacional, llamada: "Día Nacional del Artista Plástico" se dio con una variedad de presentaciones artísticas.
Los primeros en aparecer, con media hora de atraso en el programa, fueron los primeros bailarines y cuerpo de baile del Ballet Nacional.
El público que ocupaba el 80 por ciento de la capacidad del teatro, emocionado aplaudió a los artistas hasta en los momentos en que se daban las presentaciones de las piezas. Esto lejos de ser una distracción, fue una inspiración para los bailarines que entraban y salían del escenario recompensados con la notable aceptación del público, una de las más aplaudidas fue la primera bailarina, Alexa Gutiérrez al interpretar la "Muerte del cisne". La gran ausente de la noche fue la otra primera bailarina, Cristina Quijano.
Tras un lapso de 25 minutos para acomodar los músicos de la Orquesta Sinfónica, el telón volvió a correrse para darle paso a la música clásica por segunda noche consecutiva, puesto que el jueves, esta agrupación acompañó al guitarrista boliviano, Marcos Puña.
El maestro Jorge Ledezma Bradley sabe muy bien cómo sacar las mejores notas de los miembros de la Orquesta.
Y para honrar a los artistas plásticos escogió del repertorio de Antonin Dvorak, Sinfonía 9°, en mi menor, opus 95 del nuevo mundo".
Tan pronto inició la presentación del Ballet, un celular de alguien que estaba en la luneta, llenó la sala con un tono grosero y de una persona con ideología de Gobierno centralista, persona que conversó como si estuviese en un parque hasta que los espectadores le callaron, casi como el Príncipe mandó a callar al presidente de Venezuela.
El comportamiento irrespetuoso hacia los artistas, de este señor, es repetitivo en el Teatro Nacional durante los eventos sin costo.
Al final de la velada, y para acompañar el recorrido pictórico en el salón Roberto Lewis, se ofreció un agasajo.