Aunque no se anunció ningún avance en la vacuna para prevenir el VIH, sí se reveló que hay evidencias científicas de que un joven de 20 años, diagnosticado con el virus, puede vivir su vida normal si sigue el tratamiento.
La importancia de que todos los seropositivos del mundo tengan acceso a los medicamentos, fue uno de los mensajes centrales en el cierre de la XVII Conferencia Internacional sobre SIDA.
La tarea ahora es que los gobiernos inviertan en salud y educación para que todas las personas seropositivas o no, tengan acceso a información y atención.
Pero esa inversión social debe ser efectiva, basada en la ciencia y en el factor epidemiológico. Esto es crucial en la lucha contra el VIH
SIDA, dijo Michel Kazatchkine, director del Fondo Global durante su discurso central.
No destinar los recursos adecuados para educar, orientar y comprar medicamentos antirretrovirales, comprometerá la respuesta global al SIDA, pues por cada paciente en terapia surgen cinco nuevos casos de infecciones.
Cuando estaba preparado ya para su presentación, un grupo de activistas irrumpió frente al podio gritando consignas. Kazatchkine esperó impasible mientras en las pantallas gigantes se transmitía el mensaje de que por favor se respetara al conferenciante y a los que deseaban escucharlo.
Los que protestaban eran sexoservidoras que solicitaban respeto a sus derechos, así como representantes de una agrupación internacional que pedían una vivienda digna. Estos últimos finalmente subieron al podio. Entonces una activista pidió a la Sociedad Internacional sobre SIDA que incluya el tema de la pobreza y falta de vivienda en una próxima conferencia.
Luego de la interrupción, el director del Fondo Global expuso la relevancia del tema de los derechos humanos de las personas con VIH/SIDA, sobre todo en lo concerniente al derecho a la salud, a la igualdad ante la ley, a la privacidad, la libertad de expresión, a la seguridad social, al trabajo, la educación, el derecho de niños, niñas, jóvenes y mujeres.
Mencionó que todavía hay leyes y normas dañinas, como la vigente en 71 países del mundo que discrimina a las personas con VIH/SIDA al restringirles la entrada o no ofrecerles opciones de tener acceso al tratamiento. Uno de estos países es Panamá, que hace poco abolió una norma contra la homofobia.