Panamá Oeste, **
Aunque su rostro guarda huellas de la violencia que vivió junto a su esposo, Arlene Reyes, de 23 años , siente tristeza al pensar que sus hijos están huérfanos porque su padre-Ismael Menchaca Sánchez-se suicidó después que la golpeó salvajemente. Ese día le llevó flores.
Cumplirían 7 años de casados. La relación empezó bien, pero pasados los primeros 3 años, las cosas se fueron empeorando al extremo que no la dejaba ir donde su mamá, ni quería que hablara por teléfono.
Mudarse para su nueva casa en la barriada La Estancia, en Mendoza, La Chorrera, puso peor las cosas porque fue allí donde por primera vez le pegó delante de su mamá. "Me rompió la boca y ella no se metió. Ellos jamás hicieron nada. Yo lo metí preso".
En el mes de abril, cuando salió de la cárcel, la volvió a buscar y una vez más la golpeó en la salida de su trabajo en el Supermercado Extra, en La Chorrera, delante de toda la gente.
"Yo me fui de la casa y duré una semana (fuera de ella), pero regresé porque él me juró que estaba arrepentido".
El amor que Ismael tenía por su mujer se fue convirtiendo en una obsesión al extremo que ya no quería ni que trabajara. "Un día llegué del trabajo y me agarró por el cabello y me iba a dar con el cuchillo, pero salí corriendo y me quedé donde la vecina hasta el día siguiente".
Arlene no volvió más a su casa y se fue a vivir con una hermana de su esposo en Vista Alegre, Arraiján. Tenían casi 3 meses de estar separados y eso lo atormentaba. Le hacía hasta 100 llamadas por día y le dejaba mensajes diciéndole que me la amaba y que regresara.
LA TRAGEDIA
El viernes 1 de agosto, "día que nunca se me va a olvidar, él fue a mi cuarto a llevarme flores, pero yo se las estrellé y le dije que no quería que viniera más aquí. Le llamé el patrulla y él se fue. Pensé que se había ido, pero él se había quedado en el área".
Ella se fue al Supermercado El Rey a comprar unas cosas porque al día siguiente empezaría a trabajar en un almacén, pero al regreso le extrañó ver la casa a oscuras. "Tenía miedo entrar a mi cuarto, pero como mis hijos estaban allí, entré normal".
"Fue algo horrible. Nada más sentí que empezó a golpearme y a tratar de ahorcarme. Sentí que ese día la vida se me iba mientras él me decía que no gritara porque sino me iba a matar a mí a mis hijos y después se mataría él. Tenía un hacha en las manos", narró tristemente la víctima.
Ese tormento duró entre las 11:00 de la noche y las 3:00 de la madrugada, cuando el victimario se fue de la casa. "Me decía que apenas llegara a su casa, él se iba a matar porque él no quería estar preso".
El hombre se fue y la dejó bañada en sangre que le emanaba del rostro donde le había arrancado parte del cachete a punta de mordidas. Por sus propios medios, ella llegó caminando hasta donde una tía que vive cerca de su casa, quien fue la que la llevó al hospital Santo Tomás, donde permanece recluida.
Al día siguiente llamó a su suegra para preguntarle qué le había pasado a su esposa y no fue hasta el martes que se estremeció con la noticia de que el padre de sus hijos de 5, 3 y 1 año y medio había cumplido su amenaza: Se había suicidado.
"Yo lloré bastante por lo que había pasado, porque sea como sea, yo viví 6 años con él y no todo en la relación fue malo. Tuve 3 hijos con él, de repente fueron problemas que no pudimos solucionar", dijo la viuda.
Arlene todavía está hospitalizada y su gran preocupación es qué le va a decir a sus hijos cuando salga, porque él siempre se preocupó por ellos.
Él había estado preso como dos veces por violencia intrafamiliar y el caso estaba en la corregiduría de Vista Alegre. "Yo tenía boleta de protección contra él, y una vez cuando iba a llamar la Policía me la agarró, la rompió y me tiró en la cara".
"Sólo le pido a Dios que me dé fuerzas porque jamás pensé vivir algo así", expresó con voz apagada Arlene Reyes, quien intentó salvar su matrimonio buscando ayuda, pero él nunca aceptó "porque decía que él no estaba loco y que la del problema era yo".