China por fin hizo ayer realidad su sueño de organizar por primera vez unos Juegos Olímpicos, y para celebrarlo apeló a su tradición pirotécnica para dar la bienvenida al mundo con una explosión de espectaculares fuegos artificiales.
El secreto del último portador de la llama olímpica se desveló en la persona del veterano gimnasta Li Ning, triple oro en Los Ángeles84, que cual trapecista recorrió suspendido en el aire toda la cornisa del Estadio Nido del Pájaro para encender el pebetero rojo, que simboliza un rollo de pergamino. Los organizadores consiguieron su propósitos de despolitizar los Juegos y se dieron un baño de multitudes ante casi cien mil entregados compatriotas. El momento más esperado durante años por los chinos, las 8 de la tarde del mes octavo de 2008, llegó puntualmente con un espectacular estallido de fuegos artificiales que llenaron de colores el plomizo cielo pequinés.