Un palo de agua cerrado es lo que está cayendo todos los días en varios puntos del país, dejando a su paso inundaciones y un sinnúmero de damnificados, debido a que las estructuras donde residen no son lo suficientemente fuertes o que simplemente están ubicados en los llamados "sitios inundables".
Ante los fuertes aguaceros con vientos que superan los cien kilómetros por hora y ante la posibilidad de catástrofes naturales, ya se han realizado estudios científicos que confirman de la presencia de más de 183 áreas propensas a sufrir inundaciones.
Estas áreas, aunque la mayoría están ubicadas en la provincia de Panamá con 56 en total, las otras provincias como Chiriquí no escapan de estos desatres. En esta provincia hay 51 zonas inundables, mientras que en Bocas del Toro hay 20; Los Santos tiene 17 y Colón 16 sitios, lo que da lugar a la ejecución de planes de emergencias destinados a cada punto geográfico.
Lo alarmante de todo este asunto es el notorio incremento de casos. En al año 2002 se registraron 26 inundaciones, mientras que en el 2005 se registraron 45 casos con un total de 4 mil 50 damnificados en sólo cuatro años.
La sociedad panameña debe tomar conciencia y adoptar medidas que contribuyan a que las zonas inundables dejen de serlo. Una manera sana es dejar de tirar basura a las calles, pues los desperdicios se convierten en el principal peligro que hace colapsar los sistemas de alcantarillados y, como consecuencia, se producen los daños muchas veces irreparables, cuando se trata de pérdidas de vidas.
Debemos actuar ya. No hay que esperar que nos caiga otro palo de lluvia para salir a limpiar las cunetas. Tenemos que tener una cultura preventiva.