El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, afirmó que la Iglesia Católica cubana no aceptaría una intervención extranjera en Cuba (de parte de Estados Unidos) y subrayó la importancia de mantener la paz en el país.
Al inicio de la misa en la catedral de La Habana, Ortega leyó ayer el comunicado divulgado esta semana por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en el que piden que Dios acompañe al presidente Fidel Castro en su enfermedad e ilumine a los nuevos responsables del gobierno y se encomiendan a la Virgen de la Caridad, patrona de la isla, para que se mantenga la paz.
Al término de la ceremonia y a preguntas de la prensa, Ortega subrayó que la Iglesia Católica cubana "jamás estaría no solamente respaldando, ni siquiera aceptando mínimamente, cualquier intervención extranjera".
CRITICA DEL EXILIO
Entretanto, el exilio cubano lanzó críticas a la Iglesia católica por su mensaje sobre la enfermedad de Fidel Castro.
Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, cuestionó la oportunidad del mensaje de la Iglesia católica cubana en el que pidió a Dios que iluminase las mentes de los responsables del gobierno provisional encabezado por Raúl Castro y aliviase los dolores de Fidel Castro en su lecho de enfermo.
El cardenal Ortega señaló que no ha tenido contacto con las autoridades cubanas en las última semanas, aunque "otros obispos sí, a propósito de la salud del presidente, porque hemos tenido que tratar varios asuntos y se ha tratado este tema".
Evitó pronunciarse sobre el futuro de Cuba. "Lo relacionado con el futuro lo dejamos en manos de Dios", se limitó a señalar.
El cardenal explicó que no ha recibido ningún mensaje del Papa Benedicto XVI sobre la salud de Fidel Castro, pero dijo no saber si el gobierno cubano había recibido alguno.
El lunes, el líder cubano, que el próximo día 13 cumplirá 80 años, cedió el poder provisionalmente a su hermano Raúl, de 75, mientras se recupera de una intervención intestinal.