Hace más de quince años existe una tesis realizada por dos profesionales panameños en el extranjero, que se refiere al Tren Elevado para solucionar el problema del transporte. Utilizando el área central de la llamada vía Tumba Muerto, Ave. Balboa y la que conduce a Tocumen, su construcción es factible y segura.
De eso le comenté hace días al analista internacional de ese periódico Carlos Christian Sánchez. El publicó un artículo muy lógico en contra del llamado Transmilenio (o bus articulado) para arreglar el caso vehicular comercial en la capital.
Ambos dudamos que se pueda controlar a los peatones irresponsables, que ahora se tiran por cualquier sitio en nuestras avenidas.
Aunque le hagan una vía "especial" para el Transmilenio colombiano, dudamos que el panameño cambie su manera de ser de la noche a la mañana. Así que habrá más atropellos.
Lamentamos que esta solución implique destruir los pocos árboles que hay en algunas de nuestras vías capitalinas. Peor será acabar con pequeños negocios a los lados de las avenidas, que dan de comer a miles de panameños humildes.
Le indique a Sánchez que en los años setenta se habló también de mejorar el transporte en la capital. El proyecto era traer enormes buses españoles, que contarían con talleres para ensamblarlos y repararlos, capacitación para sus conductores, etc.
Al final de cuentas, como ocurre muchas veces, todo quedo en "pajaritos preñados". Sólo vinieron los busones, con transmisiones automáticas, que se dañaban por culpa de nuestras callejuelas en el Casco Viejo.
No podemos pensar en un metro subterráneo porque costaría muchos millones de dólares. Lo malo del asunto es que al planificar (¿) la ciudad, nunca se pensó en que algún día habría que aumentar sus vías. Casi no hay aceras adecuadas ni áreas para hacer nuevas vías.
Este problema del transporte es muy viejo. Antes del Golpe Militar (llamado malamente "proceso revolucionario") empresarios privados eran dueños de los buses.
Y el transporte era mejor que ahora, ¡sin lugar a dudas!.
Vino el dictador "con cariño" con el cuento que había que "darle el machete de trabajo al conductor" y todo se enredó.
El transporte fue durante la dictadura un apéndice manipulable de los militares dictatoriales.
Sin ser técnicos en la materia, tanto Sánchez como yo dudamos que los Transmilenios solucionen el caso del transporte público.