Por haber nacido aquí en suelo panameño tenemos derecho a portar cédula de identidad personal. Por nuestra condición genérica de seres humanos, tal esencia racional civilizada supera las meras creaciones artificiales de fronteras o tabiques estancos políticos de las etnias y naciones y ello nos convierte a todos, en actuales ciudadanos de lo global. Por ello todo avance de la tecnología, de la ciencia universal y del acervo general de la cultura nos hace sujetos de mayor beneficio proporcional en bienes. Precisamente por eso todo mundo reclama su rayo de sol, su átomo de luz eléctrica, su vital fragmento de aire, su porción de agua potable, alimentos, medicamentos, su pedazo de frazada, de techo, de suelo, información, trabajo, paz, en fin el derecho a la vida. El progreso sin incógnita -dijo Alexis Carrell- es a favor del hombre, no la aberración del hombre víctima del progreso. Es la revolución social de Frank Fanon, la historia de los condenados de la tierra, en que tenemos que ayudar a los opresores a que se liberen de ellos mismos y tenemos el deber también de liberarnos de ellos.
Panamá sufre hoy la cadena de la opresión más que nunca. Los emperadores del comercio marítimo mundial quieren trasegar mayores volúmenes de mercancías y necesitan ampliar por by pass la arteria de aguas con escalerillas del Canal. Por ello, aquí mismo dentro del país tienen comisionistas doble agentes, cabilderos infiltrados, oidores, veedores, adelantados y jinetes atávicos de la nueva conquista en armada civil promoviendo la ampliación del Canal.
Panameño, acaso tú eres socio de alguna naviera? ¡Navieros! Queréis más canal? Bien, perfecto. Pero pongan la plata ustedes. Concertemos como dice Bermúdez la fórmula del bono de inversión. Nosotros ponemos tierras, agua gratis, plata, fuerza labora barata y ustedes los barconavieros qué ponen? Tata Vasco de Quiroga viendo la miseria colonial de Méjico les llamó "los buitres de las minas". Tata Vasco derrotó al terrateniente Infante, el cual pretendía título de propiedad de las aguas de los lagos de Pazcuaro en Michoacán.
Panameños viene un referéndum. Yo, Tú, él, nosotros acaso tenemos obligación de decirles sí, como si acaso la cédula de identidad personal de cada uno sea ferrete a perpetuidad marca a sangre y fuego.