"Hora panameña" es la frase con la que excusan cualquier tardanza.
El panameño ha ido adoptando costumbres no gratas, justificándolas con actitudes asumidas en tiempos pasados y con la excusa "si fulano, que es fulano, llega tarde, por qué yo no?"
Algunas instituciones del Estado han copiado estas "costumbres" citando a invitados especiales para una hora determinada, sin embargo, no es hasta pasada más de una hora cuando se da atención, y a veces sin pedir disculpas a los presentes.
"El tiempo es oro" es otro refrán muy conocido, pero parece ser que es el que menos se usa en este hermoso país.
Los asiáticos valoran el tiempo como ese mineral, y un minuto para ellos es tan valioso como cualquier otro, y lo demuestran invitando al ejercicio de cerrar los ojos por un minuto guardando silencio haciendo nada. Durante ese tiempo, se notará la impaciencia, luego ¿por qué no aprovechar cada minuto y darle uso a cada uno como debe ser?
En Inglaterra también cumplir a tiempo los compromisos adquiridos denota buena educación y consideración con quienes nos reuniremos. Cada quien tiene un horario que cumplir y trabajo que hacer.
En Panamá, al igual que en el resto del mundo, existen personas con mucho que hacer y para quienes el tiempo vale "oro", ante lo cual se programan para cumplir con sus deberes. Eso es lo que se llama organización.
Con una debida organización, se cumplen con todos los deberes y sobra el tiempo para usarlo en lo que mejor parezca, menos en hacerlo perder a los demás.
Es necesario tomar conciencia del respeto hacia el prójimo... y de su valioso tiempo.
No desperdicie el tiempo que no es suyo, porque en realidad, usted es el que está dando una mala imagen al resto.