La importancia del gateo muchas veces pasa inadvertida para los padres. No sólo supone caminar a cuatro patas. Una de las claves del fracaso escolar puede estar oculta tras el gateo.
Aunque nuestros pequeño no se den cuenta y únicamente disfruten yendo de aquí para allá, a la larga este ejercicio puede resultar clave para aprender a leer y escribir. El gateo desarrolla la sensibilidad del tacto en los dedos y mejora la visión a corta distancia, la focalización de los objetos e incluso, mejora la capacidad respiratoria.