Un edificio abandonado que se encuentra detrás del Colegio Moisés Castillo Ocaña, en La Chorrera, se ha convertido en cueva de ladrones que mantienen atemorizados a los residentes.
Eliécer Montero, denunciante, dijo que el llamado es para que alguna entidad bancaria que tenga que ver con la custodia de este viejo edificio proceda a condenar las puertas para evitar que este lugar sea usado como guarida de maleantes.