El disidente cubano Guillermo Fariñas, que pasó más de cuatro meses en huelga de hambre para pedir la libertad de los presos políticos enfermos, recibió ayer el alta del hospital donde permaneció ingresado la mayor parte de su ayuno, informaron a EFE fuentes familiares.
La esposa de Fariñas, Clara Pérez y el médico disidente que sigue su caso, Ismeli Iglesias, dijeron a EFE que el opositor salió del hospital hacia el mediodía de ayer regresó a su casa de la ciudad central de Santa Clara, unos 300 kilómetros al este de La Habana.
El pasado 24 de febrero Fariñas inició una huelga de hambre y sed, en homenaje al preso Orlando Zapata y que duró 134 días.