En términos generales se considera que el consumo excesivo de hidratos de carbono, entre ellos, demasiados azúcares, alcohol o alimentos refinados, así como de grasas saturadas, tienden a atenuar la actividad cerebral.
"Si el objetivo es proteger el cerebro y el buen funcionamiento de las conexiones neuronales, una conclusión a la que se puede llegar es que conviene seguir una dieta rica en fibra, por lo que se deberá comer mucha verdura, fruta, legumbres y productos integrales", afirma Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica de San Sebastián, en el libro "No te comas el coco".
Otras sustancias en proceso de estudio son los ácidos grasos omega-3 y ciertas vitaminas (B1, B6 y B12).