El pueblo panameñista votará NO en el referéndum, porque intuye que el proyecto de ampliación de la ACP y el gobierno nacional es contrario al interés público. Dicho proyecto no contribuirá al mejoramiento de las condiciones de vida de los marginados y excluidos. Por el contrario, incrementará el endeudamiento público (que siempre termina pagando, con altos intereses, el pueblo), ocasionará graves dislocaciones sociales y ambientales, y promoverá la especulación y acumulación descontrolada de capitales por sectores vinculados al ejercicio del poder político.
El pueblo panameñista mira con desconfianza y decepción no sólo a los promotores gubernamentales de la ampliación del canal, sino a quienes con el único interés de acaparar una cuota de poder político aspiran a controlar al Partido Panameñista. Mientras las bases del partido expresan su justificada preocupación por la situación nacional, algunos seudo dirigentes ni disimulan ya su exclusivo interés por la política electorera de clientelismos, chantajes y artilugios de la peor ralea a la que han sometido al Partido Panameñista.
El Partido Panameñista se distinguió siempre como una colectividad de gente humilde y sacrificada, fiel a los postulados de nacionalismo y moral ciudadana que constituyen la columna vertebral del panameñismo. Es lamentable que el proceso de renovación partidaria haya servido más para promover la mediocridad y fomentar la adopción de prácticas nauseabundas, propias de otros partidos, que para rescatar y replantear los valores tradicionales del panameñismo. Si los convencionales del partido se dejan llevar por el clientelismo y la práctica de la "plancha" en las elecciones de mañana, se acentuará el divorcio entre las bases y la dirigencia, ya reflejado en el tema de la ampliación del canal.