La panameña Mariela Alvarez y su esposo el doctor Keith Palmquist decidieron volver a Panamá y construir una casa en la playa de Las Lajas, pero nunca pensaron que el río San Félix, en su desembocadura, se iba a convertir en su peor amenaza y atentar contra la inversión que ha comenzado desde hace varios años y que hasta el momento lleva una alta inversión económica.
El terreno está muy débil y la velocidad del río sigue en aumento porque las lluvias se están incrementando en el oriente de la provincia de Chiriquí y en las comunidades comarcales, donde este afluente tiene su nacimiento.
El temor es evidente en el lugar; los residentes que son ciudadanos extranjeros de nacionalidad norteamericana y canadiense que llegaron a la playa de Las Lajas para invertir y construir sus residencias a orillas de la playa se están enfrentando al río San Félix, el cual ya comprobó que fue capaz de hacer desaparecer unas cinco hectáreas de terrenos que habían sido compradas en varios cientos de miles de dólares.
NI LOS ESCOMBROS QUEDARON
"La desembocadura del río San Félix se ha desviado y lleva más de cinco hectáreas (que las convirtió en mar) y está al frente de nuestra casa. La mayor parte de los terrenos eran de personas de clase media, entre ellos profesores", dijo.
El cauce del río fue cerrado por la misma arena y sigue avanzando por la playa en dirección al lugar donde los inversionistas extranjeros han invertido fuertes sumas de dinero en construcción.
De acuerdo con algunos pobladores del lugar, cada vez que la marea sube, las olas van erosionando entre 10 a 15 metros de tierra firme, lo que ha provocado gradualmente la pérdida de los terrenos.
INVERSIONISTAS Y TURISTAS PREOCUPADOS
De las tres casas de bloques que habían sido construidas en este lugar, sólo queda las estructuras de una letrina que, por su peso, aún no ha sido arrastrada por el afluente. Mientras que no hay ninguna evidencia de los ranchos que estaban en el lugar.
Esto ha provocado una preocupación para los turistas residentes, quienes han llegado a realizar sus inversiones en la Playa de Las Lajas, próximas a la desembocadura del río San Félix.
Norma Franco Humphries y su esposo Turk Humphries compraron uno de los terrenos que el río se llevó, ni siquiera quedó el alambre que tenía la cerca. Aseguró que perdieron toda la inversión del terreno y ahora este es el cauce del río San Félix.
"La ventaja fue que allí no teníamos casa, pero pensábamos, en el futuro, construir, pero a Dios gracia no llegó a la casa que estamos construyendo, pero lleva ese rumbo. Estamos preocupados por la situación", dijo.
Pero la amenaza es tan evidente que los inversionistas han considerado que, si las autoridades locales no hacen nada, ellos se verán obligados a retirar sus inversiones de Panamá y regresar a su país, porque representa un peligro para sus vidas continuar en estas condiciones.
El inversionista Stanley Shapitka y su esposa Linda Bone aseguraron que, si las autoridades panameñas no proceden a canalizar la desembocadura de este río, lastimosamente ellos abandonarán Panamá y venderán la propiedad que están terminando de construir, porque representa un peligro para sus vidas.
Los extranjeros se sienten preocupados porque son ciento de miles de dólares que han invertido en las construcciones y aún no hay una seguridad por la amenaza del río. Ante esta realidad, solicitan al ministro de Turismo, Rubén Blades, para que interponga sus buenos oficios y se pueda controlar esta situación.
La comunidad de ciudadanos extranjeros alcanza a más de 10 familias, las cuales pretenden construir cabañas y hoteles en el lugar, pero tienen la limitación del río que cada vez sigue cobrando territorio.
De igual manera, estos s extranjeros indicaron que se está construyendo un proyecto turístico multimillonario, que será el más grande en el Pacífico panameño, en la playa de Las Lajas.