OPINION


Servir

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Por Milcíades Ortiz Jr.
Catedrático

Cada vez que leo sobre la destrucción de nuestros bosques pienso que las organizaciones existentes contra esto sirven para nada. Es horroroso saber que al año se están tumbando unas siete mil hectáreas de bosques en Panamá. Estas cifras curiosamente son proporcionadas por las mismas instituciones que se suponen están para cuidar el medio ambiente.

Hasta un tonto sabe que esas organizaciones como ANAM y ANCON podrán tener buenas estadísticas, pero en la realidad no están haciendo lo suficiente para proteger nuestros bosques y animales.

Si yo fuera directivo de esos organismos me daría vergüenza hablar en público sobre la deforestación. Ello confirmaría lo poco eficiente que son estos organismos que cuestan al Estado sus buenos miles de balboas al mes.

Esta planteamiento es así, porque hay que saber mucho para precisar cuántos miles de hectáreas de bosques se talan todos los años.

No sé qué métodos de análisis utilizarán esos organismos. A lo mejor desde aviones calculan la destrucción de los bosques y animales. O tendrán expertos que averiguan la magnitud de estos crímenes contra la vegetación y fauna panameños.

Lo que me llama la atención es que si son tan hábiles para conocer las hectáreas que desaparecen, ¿Entonces por qué no pueden impedir este crimen ecológico?

No me extrañaría que existieran algunas "razones" para que no puedan evitar la tala de árboles y la matanza de animales silvestres.

Pienso que sería conveniente que alguien le pidiera cuentas claras a la ANAM y ANCON, no importa quién sea el que los ponga a justificar por qué dejaron que se mataran tantos árboles y animales.

El asunto no es aparecerse después en los medios con el notición que más de siete mil hectáreas de bosques son talados al año en Panamá.

Mejor hubiera sido que ANAM (por ejemplo), dijera cuántas miles de hectáreas de bosques evitó que cayeran destruidas por las motosierras y hachas al año.

Lo mismo debe ocurrir con ANCON. En su memoria debe señalar lo que hizo realmente por evitar la cacería ilegal de especies en peligro de extinción, etc.

Claro que comprendo que es difícil controlar a los depredadores de árboles en el Darién o Colón. Pero pienso que en las instituciones mencionadas existirán genios que puedan encontrar una fórmula para hacer esto.

Ya es tiempo que los panameños seamos serios con eso de la destrucción de bosques y animales. Se habla tanto del medio ambiente pero las tucas siguen saliendo del Darién. Ellas vienen de árboles que tenían decenas de años y que cayeron víctimas de madereros.

Tengo una pregunta necia: ¿Se estará cumpliendo la ley que exige que por cada árbol tumbado se siembren varios para reforestar?

Si esa ley se cumpliera a cabalidad, no veríamos al Darién convirtiéndose poco a poco de un desierto. Esto se puede ver desde la "Interamericana". Si no me cree, súbase a una avioneta y dése una vuelta por el Darién y parte de la frontera con Panamá (Chepo).

El espectáculo de las manchas que tienen los bosques por la tala de árboles le arrugará su corazón amante de la naturaleza.

¡Menos palabras y más acción, señores de ANAM y ANCON!

(Si no paramos la deforestación, el otro centenario lo celebrarán nuestros tataranietos... ¡en camellos!)

 

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