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Según Lara, el local de bió contar con, por lo menos, 7 guardavidas.  |
La muerte de una estudiante del colegio Benigno Jiménez Garay, el pasado viernes en una de las piscinas de un hotel ubicado en Chilibre, se produjo porque no se contrató la cantidad necesaria de guardavidas para atender la gran afluencia de personas que llegaron ese día, y porque tampoco se contaban con las herramientas mínimas para la atención de emergencias.
Así lo aseguró el presidente de la Asociación de Guardavidas de Panamá, Nelson Antonio Lara, a través de un comunicado en el que también advierte que probablemente esa no es la única instalación del país que presenta deficiencias en materia de seguridad para los bañistas.
Según Lara, la asociación recogió el testimonio de uno de los cuatro guardavidas que esa tarde trabajaba en las piscinas del Camping Resort, dos de los cuales eran voluntarios del SINAPROC.
Según este guardavidas, a quien la asociación no identificó, cuando llegó a la escena de la emergencia, la joven de 14 años de edad ya había sido sacada del agua por otros bañistas. El testimonio agrega que la joven vomitaba, por lo que posiblemente sufrió de una congestión estomacal, producto de entrar al agua inmediatamente después de comer.
"Ante la emergencia y el apremio de los acompañantes porque se tratara de auxiliar lo mejor posible, no se había podido determinar el tiempo de exposición a la situación de peligro de la hoy occisa, por lo que no se puede hablar de negligencia de parte del personal", señaló Lara, quien sostuvo que el local debió contar con un mínimo de siete guardavidas.
Agregó además que no se pudo dar tratamiento con oxígeno -de rigor en estos casos- porque el tanque estaba vacío. |