Hay que tener buen estómago; en plena ciudad de Changuinola, hay un desagüe que hierve en gusanos y toda clase de porquerías, cerca de una panadería, restaurantes, almacenes y de vendedores de lotería; el lugar es el paso obligado de cientos de personas que se dirigen hacia lugares como el hospital, la Policía Nacional, la Iglesia, y por más que se le solicita a las autoridades poner fin al problema, nada se ha logrado.
Entre tanto, a seguir con la mano en la boca y nariz.
Que pifia, otro sujeto con trastornos en la cabeza, es la frase común cuando aparece uno de estos personajes por primera vez en las calles de Changuinola, uno juega bastante fútbol y por el dominio que tienen le dan su cuara, hace poco una del supuesto sexo débil le entró a filo a un trabajador de un almacén, luego se dieron cuenta que el filo se lo había robado en el mismo supermercado en que labora el sujeto, pero la tapa de coco lo armó otra morenaza que cada vez que llueve fuerte, aprovecha todos los charcos que se hacen en la avenida 17 de Abril para darse su cualquier baño, luego se va a un edificio a medio construir, se empelota, se viste, se pinta hasta las pestañas y sale en busca de los cuara.
Lo malo, es que ya son agresivos y las autoridades, ¡bien gracias y usted!
Algunos conductores de transporte tienen de congos a los conductores de la avenida 17 de Abril, cuando salen del terminal rumbo a David o Chiriquí Grande, van a la mínima velocidad posible para dar tiempo a los pasajeros para que los alcancen.
El problema es que esa es la única vía, por ello los incómodos conductores, a pesar de hacer ruido con los pitos de los carros, de gritarles hasta de lo que van a morir, tienen que aguantárselas, hasta que a esos manes les dé la gana.