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Conocer la vida es una de las necesidades que tiene todo niño, es por eso que su instinto lo lleva a explorar y observar las cosas que lo rodean a medida que avanza su crecimiento y supera las diversas etapas que forman parte de su desarrollo.
Un niño que no muestra señales de interés por explorar la vida en sus primeros años, podría considerarse un problema que debe ser atendido para evitar mayores complicaciones, además la educación que obtenga el infante durante ese tiempo de aprendizaje influye en su conducta en el futuro.
Para el psicólogo Jesús López, los niños, principalmente aquellos de edades muy pequeñas son amantes de explorar todo lo que les rodea, inclusive de estar en contacto con las cosas que están a su alrededor. Además señaló que más allá del contacto visual también establecen un contacto físico.
"Observar niños que les gusta tocar todo, rayar, manipular, meterse los dedos a la boca, es muy común porque es parte del desarrollo de su vida". Dijo que es algo que se puede esperar con cierta frecuencia, ya que si no hacen ciertas cosas comunes como otros niños, nos llama más la atención.
Agregó que al inicio de sus vidas más que nada manipulan las cosas con los pies, y que su edad puede variar ya que es una forma de conocer lo que les rodea.
Mencionó que para ellos es como establecer diferencias más que delimitar su área vital.
Explicó que un niño a la edad que camina y se acompaña del habla, puede establecer un contacto más directo, aquí comienza el proceso de hacer preguntas que es una forma de conocer las cosas de forma más racional, más allá de lo que su cuerpo de forma física le puede manifestar, porque necesita la intervención de los sentidos.
Según López, aunque al niño le guste explorar, hay que tener presente el sentido de la norma, un límite y decisiones que deben respetarse. Arguyó que no porque tienen acceso a muchas cosas el mundo les pertenece, sin tener que distinguir entre lo que es bueno y malo, o lo peligroso y saludable, entre otras cosas.
Afirmó que se le tiene que inculcar desde muy temprana edad una norma de lo que se puede y no se puede hacer, es tener una razón de las cosas.
¿QUÉ HACER EN CASO DE CONDUCTAS EXTREMAS?
Para el psicólogo, cuando el niño se excede con su conducta, hay que corregirlo aplicando cierto castigo si es necesario, para que el niño/a pueda establecer un lazo de causa y efecto entre lo que hizo y la consecuencia que provocó y así evitar una conducta negativa. Enseñarle a los hijos desde una temprana edad lo que es bueno y malo, ayuda a que se proyecte el sentido de autoridad y el niño no tenga que esperar que sus padres estén constantemente regañándolo.
Dijo que los infantes pueden experimentar la sensación negativa que su mala conducta les produjo a través de razonamientos muy elementales y le enseña al padre que no es necesario el correazo para poner orden.
Concluyó que la base de la educación es establecer normas por parte de los padres hacia sus hijos desde pequeños, saber qué cosas se deben hacer y cuáles no. |