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Laboratorio en el Smithsonian donde se analizan los materiales arqueológicos.  |
En el 2001, conforme a un acuerdo general suscrito entre la Autoridad del Canal de Panamá y el Instituto Nacional de Cultura, científicos del Instituto Smithsonian y otras instituciones que forman el Consorcio Louis Berger, iniciaron un programa de dieciocho meses para evaluar los recursos naturales y culturales de la Región Occidental de la Cuenca del Canal. La información contenida en este informe forma parte de las labores arqueológicas correspondientes a denominado inventario de Sitios de Recursos Culturales y Evaluación del Potencial de Sitios Adicionales.
Los trabajos en el Abrigo Capacho tuvieron lugar en la séptima gira de reconocimiento y prospección de campo de este proyecto y comenzaron por medio de una inspección en la comunidad de Lurá Centro, la cual forma parte del rango geográfico planeado para esta gira.
El señor regidor de la comunidad muy amable, nos acompañó hasta el cercano potrero lleno de piedras (propiedad del Sr. Avila) en donde el equipo de arqueología observó buenas posibilidades de hallar abrigos rocosos, un tipo de sitio de ocupación que destaca por su fácil identificación y por ofrecer frecuentemente, mejores posibilidades de hayar depósitos culturales estratificados y mejor preservados que en sitios a cielo abierto.
Después de hallar dos pequeños abrigos, llegamos a uno más grande, el Abrigo Capacho (código de identificación Pn-62). Como es necesario en estos casos, realizamos varias pruebas (...) máxime por la presencia en superficie de algunos materiales como cerámica.
Al realizar la tercera prueba nos percatamos de la presencia de una urna de cerámica sobre la cual se había colocado una taza encima para taparla. De tal modo, se decidió regresar el próximo día para terminar de recuperar la urna.
Al ensanchar la prueba para dicho fin se observó que se trataba de un depósito mucho más complejo consistente en varias urnas de diámetro y no más de 60 cm de profundidad. Por lo tanto, se informó al Prof. Carlos Fitzgerald, Director Nacional del Patrimonio Histórico, quien autorizó proceder al rescate del hallazgo. Se tomó la decisión de excavar y recuperar el rasgo completamente en atención a las siguientes razones: a) en vista de su tamaño- buena preservación- especialmente de restos orgánicos- ofrece oportunidad única de estudiar en detalle patrones funerarios en comunidades del caribe de Panamá en donde por determinadas causas estos trascendentales datos necesarios para comprender la complejidad social, escasean; b) en su momento, contábamos con los recursos y personal apropiado para realizarla; c) dado su accesibilidad, exposición y relativa poca profundidad del depósito arqueológico, el sitio queda a expensas de la huaquería, la que resulta también muy frecuente en este tipo de sitios (...).
Al final y más de una semana, el rasgo funerario fue excavado en su totalidad, cubriendo un área de aproximadamente 15 metros cuadrados. La presencia de un depósito grueso de cerámica roja y monocroma rota con restos humanos cuarteados la cual cubría los depósitos prístinos de las urnas, indica claramente que el abrigo fungió reiteradamente como nicho funerario. Durante la excavación fueron retiradas unas 22 vasijas entre ejemplares completos o semicompletos pero estimamos que al menos otras cinco vasijas del depósito secundario pueden reconstruirse, de acuerdo al análisis de cerámica que en este momento estamos llevando a cabo(...).
Cabe destacar que los materiales de este abrigo así como de todos los sitios registrados en la prospección de la Región Occidental de la Cuenca del Canal se encuentran en el Laboratorio del Centro de Paleocología del Trópico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Ninguna de las vasijas de urna halladas fue excavada in situ debido a la incomodidad y poca claridad que ofrecía el lugar, así que se trasladaron tal cual al laboratorio donde en la actualidad están siendo excavadas. (...). |