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En Costa Rica Yoni Manzzo convivió con Celia Crúz y Pedro Knight en la década del 80'.  |
"Una artista dedicada a su trabajo, magnífica mujer, émulo de lo que deberían ser los nuevos cantantes. Creo que Celia merece un sitial en la historia latinoamericana de la canción y que en Panamá tuvo mucha repercusión", así lo expresó Yoni Manzzo, director de la Revista "El Búho" en conversación con Crítica.
¿CUANTAS VECES LLEGO?
A Panamá arribó más de diez ocasiones, alguna de esas presentaciones se logró con la injerencia de sus representantes.
Para Manzoo, quien también funge como presidente de la Asociación de Cronistas de Espectáculos y Similares de Panamá (ACRODE), Celia Cruz, marcó un verdadero valor, una trayectoria única en la canción latinoamericana.
LA MUJER CUBANA
"Cuando ella llegó por primera vez a Panamá fue por la década de los 50' con la Sonora Matancera en la Ave. A cerca del Parque de los Aburridos frente al Cine Hispano en el toldo Chesterfield", dijo Manzzo. Para ese entonces ella se destacó en sus canciones con ritmos como el son montuno.
¿COMO LA DEFINIRIA?
Como lo máximo, lo más grande que ha dado la canción latina y como ella ninguna. Las canciones no pueden ser sustituidas jamás... tenía una verdadera formación académica aunque no estudió música, pero eso se debe al "don" que nació con ella. Fina, delgada, muy emotiva en sus interpretaciones, una gran amiga... la respeté como también a su esposo Pedro Knigth que la secundaba como arreglista trompetista, director, empresario.
Manzzo señaló que "Celia enmarcó su carrera como periodista de espectáculo; por años seguimos escuchándola hasta cuando iniciamos nuestra faena en los diarios y la radio panameña".
LA INVITACION
Este gran especialista manifestó que trató a Celia por carta, por mensajes de voz, por sus discos que enviaba exclusivamente a nuestros programas de radio, que lo hacia con deseo de mantener la amistad permanentemente.
HOMENAJE
Según Manzoo, "se le entregó un Búho de Oro en el Centro de Convenciones de ATLAPA donde hubo risas, alegrías, música, cantares a voz plena y dulce en cariño. Hablar con Celia resultaba una gracia de Dios; aunque no tuvo hijos su amor por los niños fue indescriptible... la recordaremos inmensamente en todo el trayecto de su vida, de sus pasajes, de la honestidad a claras que cubrió las alegrías, corazonadas y pensamientos de todos los pueblos deberían de ensayar y practicar". |