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Javier Giovanny Bósquez “El Cholín” comparte la cabina con su pequeña hija DJ Lil.  |
Muchos han levantado sus par de mujeres a costa del Cholín. Se presentan como si fuera yo y las tumban. Quiero mandarle un gran saludo a todos esos cholines que han gozado en mi nombre”.
Javier Giovanny Bósquez recuerda sonriente, mientras concede entrevista a Nuestra Tierra, refiere esta anécdota. Conocido como “El Cholín” es uno de los personajes más reconocidos en la farándula y el espectáculo de la música típica.
Se ha forjado su sitial a costa de esfuerzos y sacrificios ganándose un nombre bien puesto, tanto en la locución, producción de programas y como empresario de espectáculos bailables.
“El Cholín” es un nombre y personaje creado por el mismo Javier Gieovanny Bósquez. Según contó a Nuestra Tierra, el nombre surgió una noche mientras le daba vueltas al asunto de crear un personaje que se identificara plenamente con la gente que escuchaba su programa “El Acordeón Bellaco”.
“Al principio me sentí un poco incómodo, porque “El Cholín” llegó a suplantar mi nombre verdadero. Yo quería que ese nombre se quedara en la cabina cuando hacía el programa. Pero la gente no podía desligar una cosa de la otra. Después me acostumbre y ya no me molesta”, detalla.
SUENA “EL ACORDEON BELLACO”
El programa se inició de una forma muy particular y, en quizás, la emisora menos indicada, pues la misma se dedicaba a emitir el rock más tradicional.
Bósquez y Félix Barrios se convirtieron en los pioneros en emitir un programa típico en emisoras de FM. Barrios lo había hecho primero con “Ponchando Tax” BB Stereo.
Esa emisora fue Stereo Panamá. En aquel tiempo no se creía en el típico que se emitiera en las emisoras de FM. “Tenía que pagar mucho por las dos horas que compre, pero tuve una respuesta positiva inmediata de la gente”, recuerda Bósquez.
El programa caló tan bien en la audiencia que pronto le cedieron una hora más. Después de Stereo Panamá mudó el programa a Power 96, estacióan que también difundía música rock y pop.
El programa fue creciendo tanto que él se dedicó a las ventas de cuñas publicitarias y al papel de promotor, mientras que encargaba a otros comunicadores la dirección del programa.
Después de Poewer el programa pasó a FM Lo Nuestro y ahora en La Típica. También se emite simultáneamente en Quiubo Stereo.
“EL CHOLIN” EN EL BAILE
La corporación Choolín empezó a expandir sus senderos cuando Javier Giovanny Bósquez pasó a realizar eventos típicos.
Todo empezó cuando era gerente de ventas en Wao. Organizaba los Jueves Típicos en locales como Cubares y Capos. Allí se presentaban artistas de cartel como el extinto Victorio Vergara y los hermanos Sandoval.
Las actividades resultaron tan exitosas que Sammy le pidió que fuera su promotor principal. Pero la situación económica imperante obligó a “El Cholín” a dar un giro en sus actividades.
“Antes me dedicaba un ochenta por ciento a organizar eventos bailables y dejaba a otros que dirigieran el programa. Ahora es lo contrario. Como mínimo hago un baile al mes”, resume Javier Giovanny.
Bósquez define la actividad como difícil, aunque muchos creen que los promotores están “ahogados en billetes”, no es así.
“En este ámbito hay mucha falsedad y envidia”, manifiesta sin ambages. “Muchos promotores tienen menos dinero que algunos de los bailadores que van a las actividades que se organizan”, añade.
“El Cholín” explicó que los costos operacionales se han triplicado. Por ejemplo las juntas comunales cobran demasiado por los permisos. Citó el caso de una que cobró mil dólares para dar el visto bueno.
Pero la tajada más fuerte es la que piden los músicos. La tarifa de los más cotizados oscila entre 2,000 a 5.000, los fines de semana. El organizador promociona al artista y llena las salas, pero a veces no se lleva nada.
“En la mayoría de los casos el artista no es condescendiente. El músico no pierde, sólo deja de ganar. Cuando se gana algo hay que repartir utilidades hasta con sus familiares”, se quejó “El Cholín”.
A todo esto hay que agregar pago de la seguridad. Un policía cobra, mínimo, 30.00 dólares la noche. Hay veces que se tienen que contratar unos diez, dependiendo el tamaño de la actividad. |