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Discos Tamayo y Nuestra tierra te dan la oportunidad de hacerte acreedor de un ejemplar de este CD. Con sólo decirnos, a que edad falleció “El Tigre” y el nombre de su pueblo natal. Para responder debes llamar al teléfono 230-7777 Ext. 7656. Sólo durante el día de publicación.  |
Victorio Vergara Batista figura entre los primeros artistas a quien Don Rodrigo Escobar Tamayo confió en su talento y le abrió las puertas de su sello disquero.
En efecto, el inmortal “Tigre de la Candelaria” produjo su primer disco de larga duración con el sello Tamayo. La producción musical se tituló “El Tigre Victorio Vergara y su Conjunto”. La dedicatoria del disco estuvo a cargo de don Rodrigo.
PLEGARIA A SANTA LIBRADA
A la muerte del ilustre músico en julio de 1998, han sido editadas varias recopilaciones con sus grandes éxitos musicales para perpetuar su memoria.
Discos Tamayo no podía quedarse atrás, por supuesto, y lanzó al mercado “Victorio Vergara Batista y su Conjunto. Plegaria a Santa Librada”.
El compacto registra 14 de los más sonados temas del afamado hijo de La Candelaria de Los Santos.
Varios de los temas son de la inspiración del propio “Tigre” y del cantante Manuel “Nenito” Vargas, quien hoy lleva las riendas del conjunto Plumas Negras.
Entre estos temas están justamente el que da título al disco: Plegaria Santa Librada, Cheya y Teresita, Al Decirte Adiós, Nancy Samarith y Jardín Villa Lourdes de Nenito.
Mientras que Victorio legó para la posteridad inmortales piezas como: Te Necesito, Si me Enamoro es Hoy y Mil Razones para Amarte. “Me Voy pa´ la Loma Azul”, un sabroso tema con sabor muy regional de Dorindo Cárdenas también forma parte de la lista. Hay que añadir: Mensaje Navideño de Franklin Ceballos, Sólo Recuerdos de Cándido González y Sociedad 20 de enero de José M. García.
RECORDANDO AL “TIGRE”
En las vísperas de la patrona de los tableños: Santa Librada, la comunidad panameña fue sacudida con la infausta noticia de un colapso cerebral que mantenía postrado en cama al invicto “Tigre de la Candelaria”.
Los panameños esperaban angustiados sobre la evolución y condición de su querido músico. Algunos se aferraban con fe a la esperanza que pudiera recuperarse y volver a alegrarlos con las notas de su alegre acordeón.
Las plegarias se elevaban a la patroncita Santa Librada por su salud. Pero el destino tenía preparado otro veredicto. El 19 de julio, justo un día antes de la festividad de Santa Librada, Victorio Vergara Batista, expiraba en un centro hospitalario de la capital.
Victoria se despedía de este mundo terrenal de forma abrupta e inesperada, cuando estaba en la cúspide de su fama y reconocimiento público a lo largo y ancho de su país.
Como paradojas de la vida, Victorio Vergara murió, precisamente, durante las fiestas de la patrona a la que tanto canto. Irónicamente, la última pieza que interpretara fue “Mi Amiga Santa Librada”, letra de Arnulfo Ríos.
Desde su desaparición física, la grandeza de Victorio no ha dejado de crecer, hasta casi convertirse en mito.
Si algo hizo grande a este músico fue la humildad, principal cualidad que le convirtió en un auténtico gigante, querido y apreciado por todos, debido a su jovial, particular y amistosa forma de ser.
Durante estos días se festeja con regocijo la fiesta de Santa Librada. En la memoria, no sólo de los tableños y santeños, sino de todos los panameños, siempre habrá espacio para recordar a un auténtico y humilde hijo de pueblo.
Este músico que, que con su acordeón supo disipar las penas, llenando de esperanza y alegría los corazones de quienes tuvieron la fortuna de escuchar su melodioso acordeón. |