Hace tres décadas pasó por Panamá un poeta argentino discípulo de Borges, con un libro debajo del brazo titulado: CUENTOS CHINOS. La obra contiene el mismo concepto de lo que pensamos los panameños que significa decir, cuento chino: -Mentiras y embrollos-. Bueno, si este "ché" de las letras regresara a este Panamá del 2006 se encontraría con un hervidero de "mécoras" emitidas sin control por los estragados en el poder de la ACP y del Gobierno que proponen la prematura e injustificada Ampliación del Canal.
Veamos dos cuentos chinos en uno, de los burócratas promotores de la Ampliación: -"El costo de 7,000 millones y el término de la entrega de la Ampliación"- Hasta ellos mismos sospechan que la millonada saltará a los 15,000 millones y que la terminación tendrá la misma historia que el VANDAM o algo parecida a la del Corredor del Norte o a los escándalos y enredos de los puertos.
Tercer cuento, de los cientos que proclaman a diario: -"Que la Ampliación del Canal producirá 240,000 empleos" – Ni el BID, se come esta mentira ni tiene recursos para construir un estadio de béisbol, para semejante batazo.
Otro de los cuentos chinos de los gestores de la Ampliación: "Que el 60% del presupuesto del gobierno central, en carreteras, escuelas, hospitales, acueductos, alcantarillados y otros provendrán del aporte que el Canal hace al Estado". Qué falacia, qué sueño, qué retórica... Qué ironía con un pueblo hambriento de la verdad, que ya se sabe el viejo cuento político de: Le construimos el puente aunque no existe el río. ¿Por qué no lo hacen ahora? Si muchas escuelas están sin sanitarios ni techos, si el Seguro es un desastre, y los acueductos no abastecen de agua a muchas comunidades.
Quinto cuento chino de los que aupan la Ampliación como tema de vida o muerte: "Que el pueblo les dé un SI, que permita utilizar "nuestro petróleo" –El Canal- para pasar muy pronto, del tercer mundo al primero". Esta aseveración tan burda me convence que estos señores viven a espaldas del pueblo.