|
CUARTILLAS
Homenaje
(2)

Milciades
A. Ortiz Jr.
Colaborador
Mientras esperaba el
inicio del homenaje que haría el Municipio de Panamá
al amigo y colega, "Toño" Díaz, por su
labor a favor del folclor, como periodista hice varias anotaciones
en mi libreta.
Debo decir que fui bien tratado por la seguridad del Centro
Turístico Mi Pueblito, en las faldas del Cerro Ancón.
Todo funcionó con orden y rapidez en el estacionamiento
de autos.
Ya en el lugar, comencé a deambular y por lógica
me dirigí a la refresquería. Pedí "pesa'"
de nance, pero no había. Entonces vi una de mis golosinas
preferidas: arroz con leche y por supuesto que la comí,
olvidándome de consejos médicos contra el azúcar.
La diligente señora que me atendió me ofreció
chicheme, y fue una "oferta que no pude rechazar".
Después me fui del lugar para escapar de las deliciosas
tentaciones, que estoy seguro impresionan a los turistas que
visitan el sitio a toda hora.
A propósito, vi algunos norteamericanos jóvenes,
llenos de entusiasmo ubicarse en las sillas, esperando el acto
donde actuarían niños de la Escuela de bailes folclóricos
"Petita Escobar".
El ambiente era agradable, lleno de padres de familia jóvenes,
en su mayoría, quienes querían ver a sus hijos
demostrar lo que aprendieron en esta escuela que promueve el
baile folclórico. Supe que unos setenta niños forman
el grupo este año, lo que indica el éxito de esta
iniciativa municipal.
Una dama norteamericana circulaba con una cámara por
el lugar, y dio la casualidad que se sentó en una banca,
a mi lado. Como hablaba español inicié una charla
sobre diversos temas, y por supuesto que conseguí importantes
datos para esta columna.
Resulta que la dama pertenece a la llamada Iglesia Bautista
Independiente, de Carolina del Norte, Estados Unidos. Ellos tienen
en Panamá unas doce parejas de misioneros, en diversos
sitios.
La agradable dama habla el español muy bien, y desde
hace once años está en Panamá, en labor
misionera. Ahora se encuentra en Veracruz. Nada más decirme
eso, le indiqué que tenía años de no ir
a este sitio por miedo a los maleantes.
Ella indicó que la mayoría de la gente en Veracruz
es "buena y cariñosa", aunque aceptó
que a veces ocurren cosas negativas, especialmente en las playas.
Me interesó eso de las misiones extranjeras en Panamá.
Poco a poco obtuve más datos, hablando como quien sólo
quiere pasar el rato. Supe que los pastores bautistas pueden
quedarse muchos años en Panamá, y que cada cinco
o seis años, deben ir a Estados Unidos a mostrar su labor
a las iglesias que los respaldan.
Eso no ocurre con otros misioneros, como los mormones, quienes
tienen un plazo fijo de labor en Panamá, que es por lo
general de dos años. Al respecto, me enteré que
hasta hace poco habían en Panamá unos cien mormones
haciendo labor religiosa, cosa que tal vez no sepan muchos panameños.
Como un chiste indiqué que la imagen que tienen algunos
en Panamá de los mormones, es que pueden tener varias
esposas, cosa que ya no se da en esta época moderna.
Me quedé pensando en el amor a Dios y la entrega a
los demás, que deben tener estos misioneros, jóvenes
en su mayoría. Dejan su patria para venir a estos países
subdesarrollados, llenos de mosquitos y miseria, a difundir enseñanzas
religiosas, buscando alejar del pecado a estos panameños
"alegres y confiados".
Se quejó la dama del excesivo ruido que hay en el país,
y yo le dije que existían leyes contra las fiestas en
la madrugada y los altavoces estruendosos, que molestan a los
vecinos. "Lo que sucede es que no se cumplen esas leyes".
Indiqué.
Fue una experiencia grata hablar con esa misionera y conocer
realidades que no todos saben que existen en este pequeño
país.
|