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EDITORIAL
Fraudes
en el pan de cada día
El pan constituye
alimento fundamental en la dieta del panameño y supera
con creces al maíz y otras harinas, razón por la
que cualesquiera alteraciones, desmejoramientos, fraudes, en
su fabricación y mercadeo genera irritabilidad popular,
levantando protestas y críticas ácidas.
Las autoridades legislativas determinaron mediante largas
sesiones y extensas consultas que los distintos panes panameños
tendrían, por mandamiento de ley, determinadas características,
de peso, tamaño, nutrientes y procedimientos de fabricación.
En tales regulaciones se buscó garantizar la idoneidad
alimentaria del pan; y la corrección de su comercialización,
evitando aprovechamientos abusivos e indebidos, tanto de productores
como de expendedores; sin embargo ahora denuncia de la Comisión
de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICLAC) muestra
que el noventa y siete por ciento de las panaderías capitalinas
cometen fraude en la producción de los distintos panes,
soslayando el cumplimiento de las normas regulatorias, y escamotean
alrededor del 30% del peso requerido: Fraude que contabiliza
más de doscientos veinte mil balboas mensuales que son
birlados al pobre consumidor.
Conviene recordar que la ingesta básica de los ciudadanos
no debe sufrir deterioros ni alteraciones que la afecten con
dureza, y en Panamá, el pan es el alimento matinal que
reclaman la casi totalidad de los hogares panameños urbanos.
En Francia, la decisión burocrática del Ministro
de Hacienda del Rey Luis XVI de aplicar un impuesto elevado a
los panaderos y las panaderías condujo a los acontecimientos
históricos que llamamos "Revolución Francesa",
que comenzó por asaltar los expendios y concluyó
con la decapitación de los mandantes reales, y la proclama
de la República.
En Venezuela, donde la arepa de maíz blanco, es el
pan de cada día del pobre y el encopetado, el incremento
del precio de la harina derivó en protestas ácidas,
de pobladas enardecidas, hace algunos años; experiencia
que sirve para ilustrar los sensitivos derroteros que envuelve
el precio, tamaño y peso del pan de cada día, y
las resultas de la correcta adopción de medidas oportunas,
que se traduzcan en bienestar popular, en equidad social.
Debemos advertir, de igual manera que se impone verificar
los contenidos proteicos, vitamínicos y minerales en las
harinas, para comprobar la idoneidad alimenticia, y asimismo
verificar las condiciones sanitarias, de aseo y limpieza, que
rodean la fabricación de los panes panameños: Tareas
de profundo acento social que deberá profundizar el régimen
para darle concordancia a las promesas y a los manejos públicos.
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PUNTO CRITICO |
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