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Transportistas y gobierno ecuatoriano no logran acuerdo sobre rebaja de la gasolina

Quito
EFE
El Gobierno ecuatoriano y representantes de los transportistas no logran superar sus diferencias para acabar con las protestas generadas por el alza del precio de la gasolina, mientras en las calles los ciudadanos sufren por cuarto día consecutivo serios problemas de movilización. El ministro del Interior, Vladimiro Alvarez, insiste en que el Gobierno está abierto al diálogo, mientras los transportistas, aunque divididos, analizan las propuestas para superar la huelga. Así, Alvarez mantiene la esperanza de que hoy mismo se solucione la paralización de actividades, y los transportistas de vehículos pesados no descartan sumarse a la medida de fuerza. Pero los frentes que se han abierto en las protestas superan ya al sector del transporte y, como muestra, los indígenas ya han radicalizado el corte de carreteras en el interior del país e incluso han ocupado un sector estratégico para las comunicaciones. Varias emisoras de la ciudad andina de Ambato no pudieron emitir hoy porque unos 2.000 indígenas, que el miércoles habían ocupado la zona del cerro Pilisurco, donde se levantan varios repetidores, cortaron el fluido eléctrico de las antenas, lo que podría afectar posteriormente a las emisiones nacionales. El corte de carreteras agrava el desabastecimiento de productos en los mercados, donde los precios se han incrementado no sólo por su escasez sino por el aumento medio del 13,1 por ciento en el precio de los combustibles, origen de las protestas desde el lunes. A diferencia de ayer, decenas de taxistas formaron hoy largas caravanas que complicaron momentáneamente el tráfico de vehículos, pero posteriormente volvieron a aparcarlos mientras unos pocos autobuses urbanos prestaron su servicio. La invitación del Gobierno para que la Iglesia participe en las conversaciones conjuntas ha provocado reacciones encontradas entre los manifestantes. Aunque la Iglesia dice que no serán mediadores sino "facilitadores", varios grupos de indígenas y sindicalistas consideran que poco podrá hacer esa institución en medio de la profunda crisis por la que atraviesa el país. Pese a que la huelga ha dejado millonarias pérdidas económicas y ha complicado distintas actividades empresariales, un 7 por ciento de los habitantes de Quito y Guayaquil, las dos principales ciudades de Ecuador justifica el paro de los taxistas y transportistas urbanos, según una encuesta de "Cedatos".
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