Domingo 5 de julio de 1998

 








 

 

EDITORIAL
Sexo, juventud y alcohol

La parroquial existencia de Panamá soporta gravísimas alteraciones que envuelven deterioros graves en las conductas y los valores que obligan al análisis crítico y a las responsabilidades de enderezar el rumbo social que nos arrastra con degradación, con permisiones tolerantes, que afectan moralidad, cortesía, autoridad y respeto.

En este derrotero de tolerancias censurables encontramos comportamientos juveniles extraviados, que en múltiples ocasiones devienen en violentismos y tragedias, con secuelas de dolor, luto y daños; de igual manera, en forma creciente, se multiplican los eventos comerciales de desnudez pública, con acentos morbosos y carnales, en discotecas citadinas, donde miríadas de jovenzuelos, de ambos sexos, desbordan sus líbidos, vocean sus congestionamientos lúbricos, y ofertan espectáculos censurables.

En un sitio de la ciudad, después de haberse consumido considerables cantidades de licor, se oferta una suma sensitiva de dinero a quien entre los asistentes acepte realizar los pasos del "strep-tease", y en acompasadas gesticulaciones se despoje de la totalidad de las prendas de vestir; acto que se realiza en medio de voces y gritos primitivos, propios del extravío de protagonistas y espectadores.

En otro sitio, jóvenes mancebos son mantenidos en un recinto enrejado, en el centro del lugar, casi desnudos, procediendo las jovenzuelas asistentes a despojarlos del calzoncillo, dejarlos en desnudez y manosearlos, aportando para estas acciones dinero que paga el espectáculo.

En el pasado de vida nocturna panameña los espectáculos de artistas en cabaret y cantinas fueron vedados para los menores de edad; los policías de turno y en ronda por las calles procedían a impedir tales presencias juveniles.

Hoy, la pérdida de los valores del pudor, el respeto, la cortesía y las estimas se traduce en celebraciones nocturnas con abundante consumo alcohólico, donde se realizan danzas sincopadas, de groseros pasos y estribillos de morbo y ofensa.

Las permisiones familiares por un mal entendido respeto a la juventud, omiten esclarecer los pasos que recorren los hijos, quienes se comportan, desde tempranas edades, como adultos; fumando, libando alcohol, y participando en actividades que envuelven prácticas carnales, cuyas resultas se muestran en estadísticas donde más del veintidos por ciento de los nacimientos ocurren en madres menores de edad.

Las autoridades públicas, las instancias eclesiales, los educadores, y los padres de familia, deben unir esfuerzos, y en unidad monolítica, promover el retorno a los valores de la decencia, la tolerancia, el respeto, la cortesía y la responsabilidad; solamente con la forja de una generación de sólidos motivos éticos y de esclarecidos propósitos personales garantizaremos el destino de futuro que el resto canalero envuelve para Panamá.

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
Aguadulce, ciudad de progreso desde los primeros años de la nación.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no pago mis deudas.


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