CUARTILLAS
Adelantos

Milcíades A. Ortiz Jr.

Mi siesta de la tarde no pudo prolongarse más, porque el repiqueteo de los tambores me despertó. Molesto puse atención al ruido que cortó mi descanso físico y mental en la cómoda hamaca. No era un ruido producto de un choque de carros o música escandalosa de alguna radio a todo volumen. Se trataba de nada menos que la práctica de la banda de música de un colegio primario de San Francisco de La Caleta.

Revolviéndome molesto en la hamaca me dije: "¡Caray, estamos en junio y ya están practicando para el tres de noviembre!"

Entonces me puse a meditar, sobre que el panameño por lo general hace todo lo contrario a estos jóvenes músicos. Nosotros nos caracterizamos en términos generales, por hacer las cosas al "último momento", cuando faltan pocas horas para el acontecimiento.

Entonces sufrimos lógicamente los males de la improvisación, de hacer las cosas a la carrera, pero eso no preocupa a muchos porque está en la manera de ser de algunos compatriotas.

Y me dije al continuar mi meditación semi-filosófica sobre los hábitos del panameño: "Realmente, lo único que el panameño hace por adelantado es preparar los carnavales tableños y las prácticas de las bandas de música de las escuelas".

Todos sabemos que los resultados son positivos, lo que indica que al hacerse con tiempo una actividad se tiene asegurado el éxito. Aquí sin lugar a dudas impera aquello que llaman planificación, cosa que algunos panameños no hacen nunca, por más compleja sea la tarea que se le asigne.

Nadie duda que es preferible que sobre a que falte tiempo, cuando se trata de preparar algo. Esto es lógico, porque cualquier error o falla (también los imprevistos), puede ser corregido a tiempo, sin mayores complicaciones ni sobresaltos.

Pero, repito, el panameño por lo general no actúa así, sino todo lo contrario. Esto lo vemos desde pequeño, lo que indicaría que tal vez por alguna misteriosa razón, ya viene en los genes al nacer algunos sujetos en este país, "chiquito, pero bellaco", como dicen algunos en Tonosí.

Fácil es comprobar lo que sostengo. En muchos hogares donde hay niños de primaria, es frecuente las correderas a últimas horas del día, porque el niño dejó la tarea para después, y ahora falta tal y cual cosa. Los padres tienen que pagar la falta de planificación del pequeño, quien por supuesto que alegrará mil y una razones que justifiquen su falta de responsabilidad en los estudios.

Y no sólo sucede en niños de primaria. En la Universidad es frecuente recibir trabajos hechos en forma mediocre, porque los realizaron "a última hora". Si los estudiantes repasaran apuntes y libros con tiempo, ganarían mejores calificaciones en los exámenes. Pero no entienden estas razones, y estudian pocos minutos antes del examen, con la tensión que lógicamente provoca esta actitud.

Creo que desde pequeño se debe inculcar a los niños el hábito de hacer las cosas con tiempo, porque seguirán con esta actitud cuando adultos. No es raro que una ama de casa se la pase viendo TV y deje para lo último cocinar y barrera la casa. Entonces la encontrará atareada el marido y eso puede causar problemas familiares.

Ese día del ruido de cornetas y tambores mi mente recordó el caso de Manuel, un joven trabajador a quien hizo mucho bien estar en la banda de su colegio. Realmente el muchacho no tenía mayor interés por terminar la secundaria, pero entró en un colegio nocturno por presión de sus jefes.

Allí se pasó los primeros meses "raspando" la nota mínima y en varias ocasiones estuvo a punto de "tirar la toalla" y dejar los estudios. Sus superiores lo animaban y de repente notaron un cambio: se interesó en la escuela y mejoró notas. Qué había pasado? Sencillamente que Manuel encontró en la banda de música un motivo para continuar el colegio.

Tocar tambor le elevó la auto estima, le dio un objetivo que cumplir en el colegio. Antes de noviembre se le veía ansioso por ponerse el vistoso uniforme y soñaba con el desfile del 3 de noviembre. Así pudo terminar su secundaria y mejorar su nivel de empleado... y todo por la banda de música!

(Recordando ésto, no me molestó mucho el ruido de la práctica que acabó con mi siesta esa tarde).

 

 

 

 

 



 

AYER GRAFICO
Taboga pierde su esplendor y riqueza, pero sigue bella y hospitalaria.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no colaboro con el aprendizaje y respeto al himno nacional.


OPINIONES

 

PORTADA | NACIONALES | OPINION | PROVINCIAS | DEPORTES | LATINOAMERICA | COMUNIDAD | REPORTAJES | VARIEDADES | EDICIONES ANTERIORES


 

 Copyright 1996-1998, Derechos Reservados EPASA, Editora Panamá América, S.A.