EDITORIAL
El Ombusdman en controversia
Los trámites parlamentarios
dirigidos a formalizar la institución del Defensor del Pueblo -Ombusdman-
se alargaron por meses; centenares de particulares expresaron sus respaldos
o señalaron oposiciones a la iniciativa, aludiendo a situaciones
nativas que sostienen nos hacen refractarios a asimilar mecanismos de modernidad
y avance social, como el funcionario mencionado, cuyas raíces escandinavas
explicarían la vigencia y logros que esas gélidas latitudes
titula.
La legislación original acordada por la Asamblea Legislativa fue
atacada ante los estrados judiciales con demanda que alcanzó decisiones
que recortaron facultades, prerrogativas y poderes conferidos, al estimarlos
violatorios de normativas constitucionales; el pronunciamiento de la Corte
Suprema redujo el ámbito de actuación del Ombusdman y la morosidad
en conceder las partidas presupuestarias necesarias mantuvieron por meses
en precario el quehacer del novísimo funcionario.
Ahora, acomodado a las funciones que previene la legislación vigente,
el Defensor del Pueblo realiza averiguaciones; escudriña denuncias
y quejas que formulan panameños afectados por ilegítimos y
morosos comportamientos oficiales; de sus indagaciones resulta que en Veraguas
el otorgamiento de cupos vehiculares se realiza para favorecer familiares
y amigos de jerarcas perredistas, en desmedro de los "palancas"
que realmente laboran en la actividad transportista.
De igual manera, la reiteración de derrames peligrosos en la mina
de Santa Rosa, destructores de la vida en quebradas y riachuelos veragüenses,
denunciados por moradores de Cañazas, al averiguarse aflora la inobservancia
reglamentaria de los empresarios mineros, quienes mantuvieron en su nómina
ejecutiva al esposo de la asesora presidencial en estas materias; situación
que permite con suspicacia suponer acomodos, amparos, apoyos y gestiones
de impunidad, como denuncia el Ombusdman.
Por esas situaciones en controversia, el Defensor del Pueblo panameño
recibe ácidos calificativos; endurecidas críticas de parte
de elevados personeros del régimen, entre ellos, el Presidente de
la República que descalifica las gestiones del Ombusdman y cuya personalidad
resulta cuestionada, envuelta en subjetividades, sin atender los extremos
reales de las averiguaciones que denuncia el funcionario.
Los panameños sencillos; los simples ciudadanos que desconocen
las interioridades políticas y partidarias del régimen se
preguntan con asombro cómo se explica que la novel legislación
fuera aprobada en el parlamento y el Ombusdman escogido en un complicado
escalonamiento de pasos burocráticos y publicitarios que analizaron
antecedentes, créditos y criterios personales, con la totalidad de
los votos perredistas, quienes ahora profieren gruesos epítetos al
descalificar la actuación del Defensor del Pueblo al no acomodarse
a los quereres oficialistas.


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| AYER GRAFICO |
| Taboga pierde su esplendor y riqueza, pero sigue bella y hospitalaria. |


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