Miércoles 1 de julio de 1998

 








 

 

EDITORIAL
El Ombusdman en controversia

L
os trámites parlamentarios dirigidos a formalizar la institución del Defensor del Pueblo -Ombusdman- se alargaron por meses; centenares de particulares expresaron sus respaldos o señalaron oposiciones a la iniciativa, aludiendo a situaciones nativas que sostienen nos hacen refractarios a asimilar mecanismos de modernidad y avance social, como el funcionario mencionado, cuyas raíces escandinavas explicarían la vigencia y logros que esas gélidas latitudes titula.

La legislación original acordada por la Asamblea Legislativa fue atacada ante los estrados judiciales con demanda que alcanzó decisiones que recortaron facultades, prerrogativas y poderes conferidos, al estimarlos violatorios de normativas constitucionales; el pronunciamiento de la Corte Suprema redujo el ámbito de actuación del Ombusdman y la morosidad en conceder las partidas presupuestarias necesarias mantuvieron por meses en precario el quehacer del novísimo funcionario.

Ahora, acomodado a las funciones que previene la legislación vigente, el Defensor del Pueblo realiza averiguaciones; escudriña denuncias y quejas que formulan panameños afectados por ilegítimos y morosos comportamientos oficiales; de sus indagaciones resulta que en Veraguas el otorgamiento de cupos vehiculares se realiza para favorecer familiares y amigos de jerarcas perredistas, en desmedro de los "palancas" que realmente laboran en la actividad transportista.

De igual manera, la reiteración de derrames peligrosos en la mina de Santa Rosa, destructores de la vida en quebradas y riachuelos veragüenses, denunciados por moradores de Cañazas, al averiguarse aflora la inobservancia reglamentaria de los empresarios mineros, quienes mantuvieron en su nómina ejecutiva al esposo de la asesora presidencial en estas materias; situación que permite con suspicacia suponer acomodos, amparos, apoyos y gestiones de impunidad, como denuncia el Ombusdman.

Por esas situaciones en controversia, el Defensor del Pueblo panameño recibe ácidos calificativos; endurecidas críticas de parte de elevados personeros del régimen, entre ellos, el Presidente de la República que descalifica las gestiones del Ombusdman y cuya personalidad resulta cuestionada, envuelta en subjetividades, sin atender los extremos reales de las averiguaciones que denuncia el funcionario.

Los panameños sencillos; los simples ciudadanos que desconocen las interioridades políticas y partidarias del régimen se preguntan con asombro cómo se explica que la novel legislación fuera aprobada en el parlamento y el Ombusdman escogido en un complicado escalonamiento de pasos burocráticos y publicitarios que analizaron antecedentes, créditos y criterios personales, con la totalidad de los votos perredistas, quienes ahora profieren gruesos epítetos al descalificar la actuación del Defensor del Pueblo al no acomodarse a los quereres oficialistas.

 

 

 

 



 

AYER GRAFICO
Taboga pierde su esplendor y riqueza, pero sigue bella y hospitalaria.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no colaboro con el aprendizaje y respeto al himno nacional.


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