Está de moda crear círculos de lectura, por lo que fuimos a la caza de los expertos para indagar sobre qué debemos hacer para estar a la moda.
Empecemos por aclarar que el denominado círculo de lectura no es más que un club de lectores, que se reúne periódicamente para realizar una puesta en común de los libros que, previamente, han leído todo o en parte.
Lo primero que necesitas es un local donde celebrar los encuentros, lotes de libros de un mismo título, un coordinador de la actividad, unos acuerdos básicos para funcionar y lo más importante: participantes.
Para Ariel Barría, la persona que esté a cargo del círculo debe, en primer lugar, tener una vocación docente, poseer algún tipo de conocimiento de literatura, pues deberá tener la capacidad de orientarlos sobre el tipo de lectura, tendencias, obras, autores, además, debe contar con ánimo conciliador, porque en esto de la lectura siempre hay puntos divergentes; una persona con sentido de mediación para que pueda llegar a algunas conclusiones; persistente, porque no es sencillo, se necesita una dosis de voluntad y otra de tolerancia".
El coordinador/a es la persona encargada de la elección de los títulos; la programación la periodicidad de las reuniones, así como la elección del día, fecha y hora más idóneos; preparar la documentación sobre los autores y las obras elegidas; planificar las actividades complementa que vayan a hacerse; moderar las reuniones (impedir la monopolización de la palabra); apagar fuegos; controlar el préstamo y la devolución de los libros y recoger las sugerencias de los miembros del grupo y proponer iniciativas.
Un club de lectura puede funcionar tanto impulsado por una biblioteca, un grupo de amigos, un grupo de padres, una asociación cultural, una residencia de la tercera edad, un programa de integración de inmigrantes, un aula de lectura, a propuesta de un profesor o de un conjunto de alumnos. Lo importante es querer desarrollar la actividad, planificarla con método y realizarla con ilusión.
Vale cualquier sitio, siempre y cuando haya unas condiciones mínimas de habitabilidad y no se moleste a otras personas. Eso sí, necesitaremos sillas para que los participantes puedan sentarse y una mesa donde colocar los libros, folios y bolígrafos.
Un buen grupo es aquel que se mueve en torno a los 10-20 participantes. Por debajo de esta cifra el riesgo de que un día no puedan acudir parte o la mayoría de sus miembros, entraña serios riesgos para el éxito de la actividad. Más de 20 miembros no es aconsejable, tanto por la dificultad de moderar la tertulia.
Es obvio que para funcionar como club necesitamos lotes de libros de un mismo título, suficientes para repartir entre los participantes.
El horario de mañana conviene más, por lo general, a los grupos integrados mayoritariamente por mujeres. Para algunas mamás con hijos pequeños y que trabajan sólo en casa, el horario vespertino es imposible. También las amas de casa sin responsabilidades de hijos, los jubilados, los trabajadores por turnos y los estudiantes pueden estar interesados en esta oferta matinal.
Sin embargo, la oferta más amplia la encontraremos en los grupos de tarde y de tarde-noche. Un porcentaje elevado de participantes en clubes de lectura se inclina por esta opción para poder combinar ocio, trabajo y familia.