AYER GRAFICO
Los clubes cívicos baluartes de lucha contra la tiranía

La tiranía militar, cuando se puso la máscara de acero de Manuel Noriega, reprimió a sectores que antes no habían sido del todo avasalladas. Como todo panameño, las organizaciones cívicas sintieron siempre el apretón de gaznate que daban los militares cuando querían hacer sentir su poder. Sin embargo, con el narco-general las cosas pasaron a mayores, y los clubes que se caracterizaban por su asistencia social (y que ya estaban haciendo llamados a la conciencia nacional) se convirtieron en tarjetas de tiro.

Entonces estas organizaciones, antes apolíticas y dedicadas mayormente a la ayuda en favor de las clases más necesitadas, se convirtieron en baluartes de la lucha civilista, y Noriega se ensañó, llegando incluso hasta la persecución física de sus integrantes.

A pesar de ello, los miembros de estas valientes entidades prosiguieron sus campañas en beneficio de la gente humilde y continuaron su labor huminitaria y, mucho más que eso, se sumaron a las protestas no violentas que buscaban socavar la brabuconería de las botas y los fusiles que, en lugar de estar en favor de la nación, apuntaban hacia ella en actitud amenazante.

En la foto actual puede identificarse en el centro de la escena a Don Felipe Motta, y en el fondo a Guillermo Quijano, durante una de las entusiastas marchas civilistas en favor de la libertad y la democracia.

 

 

 

 

 


 

CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, siempre dejo todo para última hora.


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