Domingo 28 de junio de 1998

 








 

 

FAMILIA
Breves reflexiones sobre el Sida y la familia

Carmen Arosemena Tejeira

El SIDA es una enfermedad que está azotando a todas las personas y, definitivamente, la mujer no está exenta de contraerla.

En la década de los ochenta, se pensaba que era una enfermedad de homosexuales. Hoy día sabemos que no es así, por lo que es un problema que nos compete a todos.

Antes, las mujeres creían que no debían preocuparse por el SIDA, pero las cifras demuestran lo contrario: una gran parte de los contagiados son mujeres.

Algunas mujeres piensan que están "felizmente casadas" y creen que están fuera del peligro de contraer el virus, lo cual es falso, ya que muchas veces sus esposos les son infieles, ya sea con otras mujeres o por llevar una vida de promiscuidad desenfrenada. Incluso, se da la situación que muchas de ellas tienen conocimiento de esto y, sin embargo, no toman las medidas necesarias.

Creo que esto radica en el machismo del hombre, y que por esta condición piensa que es él quien tome las decisiones y quien dice a qué hora se debe tener la relación sexual, y la mujer, aunque no esté en disposición de tenerla, "debe" entenderlo y aceptarlo. Esta es una situación que se ha dado a través de la historia.

DERECHOS HUMANOS Y SIDA

Si cada lector se convierte en agente multiplicador de este mensaje en su hogar, oficina, escuela, universidad, entre amistades, llegaremos a cortarle los tentáculos a este monstruo y podremos controlar la enfermedad.

Pensemos en el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos.

EL SIDA: TOCANDO LA PUERTA A LAS MUJERES DE HOY

Es cierto, desde un principio hasta nuestros días, que la mujer ha sido la parte fundamental dentro de los acontecimientos a nivel mundial, tanto así quese ha conocido de las contribuciones que nos han dejado. Podemos mencionar a Juana de Arco, Amelia Erhardt y otras. Pero, así como ha logrado grandes méritos en todos los campos en que ha incursionado, la mujer también se ha visto involucrada en las situaciones que nos afectan, y en este sentido podemos decir que la misma no escapa de los males que hoy en día existen.

Nos encontramos en los noventa, donde el desarrollo se ha tornado en su máxima expresión. De igual manera, la mujer ha avanzado en una trayectoria tanto humana como profesional. Ha tomado las riendas de sus decisiones, igualándose al hombre.

Sin embargo, a nuestra década ha llegado un mal de grave consideración, la enfermedad que se estrena en los años ochenta, sin lugar a dudas la más temible de todas, desplazando al cáncer, la lepra, la tuberculosis y otras. Nos referimos al SIDA, mortal enfermedad que se ha convertido en todo un problema, tanto cultural como social.

En un principio, cuando se descubrió el síndrome, se le atribuyeron varios orígenes, y hasta se crearon mitos en cuanto a los posibles portadores, que podían ser focos de infección y hasta de las diferentes formas de contagio.

Luego de observaciones, se pensó, en primera instancia, que el mayor riesgo provenía del grupo de los homosexuales, dejando así una falsa confianza a los otros grupos sexuales. Más adelante, se desmintió que el ser homosexual fuese la causa directa del problema y que, realmente, lo que producía la infección era la promiscuidad sexual y otros factores, como la utilización de agujas contaminadas.

Ahora el problema entraba a concernir a otros grupos sexuales: heterosexuales, drogadictos, trabajadoras sexuales y demás. Con esta premisa se pudo señalar que el asunto nos concierne a todos.

 

Funcionarios se unen a marcha por la nutrición de la niñez

En Panamá hay muchos niños que pasan hambre porque en sus hogares no se cuentan con los recursos necesarios para cubrir a cabalidad esa necesidad. El Patronato Nacional de Nutrición lleva a cabo una loable labor.

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