Australia, de la mano del holandés Guus Hiddink, entró por primera vez en su historia en los octavos de final de un Mundial, al empatar contra Croacia en un bronco partido, que terminó con tres expulsados.
Hiddink ya tiene un nuevo "milagro" que añadir a la lista. No sólo llevó a Australia a un Mundial, 32 años después de su única participación, también en Alemania, sino que le ha hecho pasar de ronda en un grupo en el que partía como el más débil.
En un tosco encuentro, al que no le favoreció la conducta errática del árbitro inglés Graham Poll, Australia se quedó con el premio mayor gracias a la pobre actitud de los croatas, superiores técnicamente pero demasiado rácanos frente a la meta contraria.
Croacia lo tuvo todo a favor desde el minuto 2, cuando Darijo Srna marcó con un perfecto golpe franco, pero careció de ambición desde ese momento.
Al contrario, la selección australiana se lanzó a un ataque feroz, metió en su área al conjunto de Zlatko Kranjcar y obtuvo la recompensa antes del descanso.
Los "socceroos" empataron gracias a una frivolidad de Stjepan Tomas, que dio con la mano un balón que no tenía demasiado peligro. Craig Moore ejecutó el penalti y encarriló la clasificación.
EXPULSADOS PARTIDO BRONCO
En pleno desbarajuste, con el árbitro inglés Graham Poll tan superado por las circunstancias, Croacia perdió por doble amonestación a Nico Kovac y Josip Simunic.