Maritza González lloraba ayer sin parar frente al féretro de su hijo Erving Pérez, de 17 años. La mujer inconsolable gritaba: "Papito, papito como te quiero".
Erving fue asesinado el 11 de junio de un tiro en la espalda, luego que fuera liberado de la subestación de Policía de El Chorrillo.
Sus honras fúnebres fueron en el templo Hossana.