El Cholito Mesero del viejo café de Santana estaba molesto. Me pidió que fuera a un rincón del café. Manoteando dijo que estaba "cansado del mundial de fútbol". No me reí porque vi la cara de disgusto del bellaco mesero santanero. Era mejor no burlarse le pregunté por qué no le gustaba el mundial de fútbol.
"Es que me ha causado muchos problemas", añadió muy serio.
Dijo el Cholito Mesero que por culpa del mundial tuvo que gastar mucho dinero comprando "chucherías".
"De la noche a la mañana mi esposa se convirtió en fanática del fútbol, cuando antes no distinguía una pelota de una sandía", señaló el mesero más famoso de Panamá.
Le dije que no entendía su disgusto. "Después de todo, tu señora está siendo víctima de la "mundialitis", una enfermedad que se curará luego de un mes de juegos", dije muy serio.
Pero no convencí al ladino mesero. Añadió que por culpa de los juegos "los fines de semana se han convertido en un infierno en su casa".
Aclaró que tiene "unos vecinos que se la pasan chupando, diciendo malas palabras, fumando y gritando como salvajes cuando alguien mete un gol".
Tuve que darle la razón al Cholito Mesero. Me consta que en barrios tranquilos de la capital, el mundial ha llevado el "despelote" a algunas familias con vecinos bullangueros y chupones.
"Lo peor de todo es que hasta a mi mujer la han metido en el relajo", dijo el Cholito con cara compungida.
Puse cara de asombro. Explicó que "un vecino que siempre ha sido tranquilo, le dijo el sábado pasado a mi mujer que le quería meter un gol, y eso me parece que no es nada bueno".
Me mordí la lengua para no reírme con la clara alusión sexual del comentario.
Siguió el Cholito hablando mal del mundial de fútbol. Imagino que es el único panameño disgustado con esta fiebre mundialista.
"Además, desde que está el bendito mundial hay parroquianos que no me dan propinas si pierde su equipo. Otros prefieren quedarse en casa con sus amigotes, y no vienen a consumir a este restaurante", aclaró el Cholito Mesero.
Para ponerme de su lado le dije que otro aspecto negativo del mundial será el "cuentón" de luz que vendrá el otro mes".
"Vio, señor periodista, que tiene que aceptar que no todo es bueno con ese mundial de fútbol", dijo sonreído el más vivo de los meseros.
Se fue contento, murmurando que tendrá que vigilar a su mujer para que el vecino no le meta un gol a pesar que la chola no sabe de fútbol...