La crisis política en Timor Oriental entró en una nueva y peligrosa fase con el pulso entablado entre el presidente del país, Xanana Gusmao, y el primer ministro, Mari Alkatiri, a quien se culpa de la violencia de las últimas semanas.
El carismático Gusmao amenazó con dimitir de su puesto si Alkatiri, a quien se responsabiliza de la crisis que el país, no renuncia a su cargo, tal como le había exigido esta semana tras señalar que ya no gozaba de su confianza.
Gusmao pidió a Alkatiri dimitir después de que la televisión australiana divulgara que el ex ministro timorense del Interior, Rogelio Lobato, armó a un grupo de civiles con el objetivo de eliminar a los rivales políticos del primer ministro, y que lo hizo cumpliendo órdenes de éste.