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Anel, un padre de familia con dos hijas con residencia en Santa Librada, reiteró que sus tarifas son baratas.  |
Si de reparación de muebles se trata, sólo hay que acudir a la calle W, ubicada en el corazón del corregimiento de Calidonia, donde existen unos siete talleres dedicados a estos menesteres.
Tal y como fuera un mercado persa se exhiben a la luz del día y cuando cae la noche, toda una variedad de muebles con exclusividad en mimbres, como una estrategia de mercadeo popular en busca de los futuros clientes y compradores.
Anel Villarreal, un joven de extracto humilde y que aprendió el oficio observando a otros, expresó que pertenece a ese pequeño grupo de talleres que se dedica básicamente a la reparación de muebles de rattan.
"Nosotros compramos o nos regalan los muebles que reparamos y posteriormente los ofrecemos a la venta a precios sumamente módicos", acotó.
Anel, un padre de familia con dos hijas con residencia en Santa Librada, reiteró que sus tarifas son baratas, y que a pesar de la crisis económica que vive el país, el negocio se ha visto beneficiado.
Dijo que la crisis económica nos ha convenido, porque como las personas no tienen plata para adquirir muebles nuevos, acuden entonces donde nosotros para reparar los viejos o comprar unos aquí.
Aunque el entrevistado no quiso revelar mucho sobre numeritos, mencionó que por ejemplo, una reparación de juego de sala de mimbre compuesta por sillón grande, dos pequeños y una mesita, puede oscilar entre 100 a 150 balboas, todo depende de la magnitud del daño, como del reemplazo de nuevas marras, y además de la aplicación de pintura y barniz para el acabado final.
Nuestro trabajo es garantizado, manifestó Villarreal, a tal punto que entran unos muebles viejos y salen de nuestro taller como de fábrica, con muchos años de utilización.
Afirmó que aunque las cosas en el país no andan bien económicamente, este trabajo le ha permitido poder llevar el sustento a su hogar, al igual que a sus otros dos compañeros que también participan en la faena.
Anel Villarreal es otro panameño que se gana la vida honestamente, y en sus palabras finales recomendó a la gente que acudan al taller de él o de los otros seis, porque hay garantía en los muebles que restauramos o que se compran, sí, aquí en la "calle del mimbre", como es conocida popularmente. |