Una información clasificada llevó a los agentes de narcóticos de la PTJ hasta el cuarto de un hotel en David, para una verificación sobre un cargamento de sustancia ilícitas que había llegado ayer en la mañana.
En la habitación se encontraba el ciudadano de origen chileno, Luis Ernesto Mandaris Navarro, de 47 años, las panameñas Karina Maite y Lisbeth Rodríguez, un niño hijo de una de las nacionales que son hermanas.
Los nervios de los inquilinos eran evidentes cuando vieron a los funcionarios y de inmediato fueron traslados con dos maletas que mantenían en su poder hacia las instalaciones del Ministerio Público. Allí se descubrió que el equipaje presentaba un doble fondo que contenía aproximadamente siete kilos de heroína.
El Inspector Héctor Wong, Jefe de la PTJ de Chiriquí, dijo que se sospecha que esa droga tenía como destino los Estados Unidos.
Sin embargo, el ciudadano chileno manifestó que las maletas las debía entregar en la ciudad capital y afirmó que desconoce a la persona que le entregó las maletas donde iba la droga, en la provincia de Bocas del Toro.
"Las maletas me las dio un señor en Bocas del Toro para llevarlas hasta Panamá y me iban a dar un dinero por eso, pero yo no sé cuánto me iban a dar ni a quién se las tenía que entregar, porque dice que me iban a llamar cuando llegaba allá", manifestó.
El chileno dijo que se sentía tranquilo porque él no sabía que dentro de las maletas llevaba sustancias ilícitas, ya que no está acostumbrado a participar en nada ilícito, además de que está en este país como turista y sólo tenía una semana de estar en este territorio.
"Yo no conozco al que me dio las maletas, porque esa gente no usa nombres. Sólo dijo: llévame esto y allá le dan una platita, pero tampoco me dijeron cuánto me iban a dar, pero yo no sabía nada", reiteraba el sindicado.
Una fuente judicial indicó que se conoce que en Panamá pueden pagar unos B/.30 mil balboas por cada kilo de esa droga, mientras que en el mercado de los Estados Unidos cuesta aproximadamente B/.100 mil dólares cada uno.