La Policía ahogada en críticas por la ola de violencia que azota a la capital, mandó ayer a más de 150 uniformados que desde tempranas horas fueron a buscar a los maleantes en sus guaridas. Los operativos se dieron en El Chorrillo, San Miguel y Curundú. Casi un centenar de personas fueron detenidas.
Los policías armados hasta los dientes y algunos provistos con pasamontañas, llegaron a patear puertas y hasta mazos se utilizaron para abrir apartamentos.