A diario el arma de fuego de un llanero solitario que vive en Samaria, San Miguelito, se hacía escuchar, pero tanto era el estropicio que los lugareños se cansaron y lo denunciaron.
Rolando Pinzón es la persona que tenía agotada a la gente de Samaria con sus repentinas detonaciones que efectuaba al aire.
Pero Pinzón, de 30 años, no imaginó el plan que sus coterráneos tramaban para terminar con sus noches, tardes y crepúsculos ruidosos con lo cual él los había acostumbrado a vivir.
La noche había iniciado como cualquier otra, pero para las 11: 15 del jueves, una ronda policial avanzó hasta donde Pinzó, n quien caminaba con un revólver calibre 38 al cinto; al revisarlo le decomisaron el arma de fuego con una munición y sin permiso.