En los últimos días han aumentado los casos de estudiantes uniformadas que han sido sorprendidas con personas adultas en circunstancias embarazosas.
Esas situaciones traen como consecuencias los embarazos precoces y en algunas ocasiones hasta el contagio de enfermedades de transmisión sexual, las cuales truncan el rendimiento académico.
Según cifras del año 2005, de la Oficina de Educación en Población y Desarrollo Humano del Ministerio de Educación, por cada mil adolescentes matriculadas en escuelas de premedia y media, el 38% de las embarazadas cursaban el décimo segundo grado.
Seguidamente se ubicaban las jóvenes de décimo primer grado con el 21.3%; y las de décimo grado con el 12.3% del total de los embarazos registrados.
Los embarazos en la adolescencia suelen ser peligrosos ya que se ha comprobado que la toxemia o preeclampsia se da con mayor frecuencia que cualquier otra edad.
Por otro lado, el retraso mental y el desarrollo deficiente de los (as) niños (as) son consecuencias de los embarazos precoces.